Tiempo de Conversión

Palabra que llegó a Jeremías de parte del Señor, en estos
términos:
«Baja ahora mismo al taller del alfarero,
y allí te haré oír mis palabras”.»
Yo bajé al taller del alfarero, mientras él trabajaba en el torno.
Y cuando la vasija que estaba haciendo le salía mal,
como suele pasar con la arcilla en manos del alfarero,
él volvía a hacer otra, según le parecía mejor.
Entonces la palabra del Señor me llegó en estos términos:
«¿No puedo yo tratarlos a ustedes,
casa de Israel, como ese alfarero? –oráculo del Señor–.
Sí, como la arcilla en la mano del alfarero,
así están ustedes en mi mano, casa de Israel.»

Jr 18, 1-6

¿CONVERTIRME?, ¿EN QUÉ, SEÑOR?

Mirar en otras direcciones, más lejos,
más hondo, con la atención y el amor que las cosas se merecen.
Ayúdame a mirar con la paz que cura,
con el amor que calma, con el cariño que anima.
A mirar desde cerca, nada de distancias
ni lejanías que impidan estar ahí mismo.
Comprometerse más, porque existen causas
suficientes para creerme que puedo trabajar
y soñar por algo más que yo mismo,
con fuerza y coraje para los ratos más difíciles.
Dame Señor manos que sepan acariciar,
palabras y gestos que hagan más llevadero el camino.

Estarme en gratuidad contigo, aquí y ahora, 
atento a tu palabra, entero y presente en ella. 
Quiero unificar mi ser y ser en tu ser,
y poner en tus manos el pan y el pez de mi cesta, sin pensar.
Unir mi vida con la tuya Señor,
al rescoldo de las brasas, tras la fatigosa pesca.
Tú eres la última palabra, la mejor palabra, 
acogida en el silencio de una dura experiencia.
Tú eres Buena Noticia que alegra el corazón 
y que levanta el vuelo en búsqueda de estrellas.
Eres como el silencio de las noches frías
que gota a gota empapa esta arena seca del desierto.
Y sigo aquí Señor, lleno de ruidos.
Quiero silencio para escuchar tu palabra 
desde el corazón que anhela unos brazos
y desea volver de nuevo al origen, al paraíso, 
para al caer de la tarde, encontrarme con tu presencia.

Revístanse de sentimientos de profunda compasión.
Practiquen la benevolencia, la humildad, la dulzura, la paciencia.
Sopórtense los unos a los otros, y perdónense mutuamente
siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro.
El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo.
Sobre todo, revístanse del amor,
que es el vínculo de la perfección.
Que la paz de Cristo reine en sus corazones.

Col 3, 12-15


¿CÓMO CONVERTIRME AL EVANGELIO, A DIOS?

“Creer en mi, y en ti y en tus hermanos, con todas las posibilidades”.
Poner la fe al servicio del mundo, aportar esperanza
en los rincones más rotos y carentes de amor.
“Quiero que seas tú quien acompañe los rostros
y las historias de dolor, y también las
alegrías y bendiciones que surjan”.
Hazme ver que tras llamarme “hijo único”
existe un camino de inquietud,
de ilusión, de canción del que debo participar .
Que sepa dejarme Señor ponerme allá donde tú quieras.
“Se ha cumplido el plazo y está cerca el reinado de Dios:
conviértanse y crean en la buena noticia”

fuente: pastoralsj.org

Escrito por

El lugar de encuentro de los Católicos latinos en Bangkok... de la mano de Cristo y bajo el amparo de María ... celebrando la fe en comunidad desde el 2002 ...

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