«No los dejaré huérfanos;
volveré a ustedes»
Las lecturas de esta sexta semana de Pascua están llenas de alegría. Celebran la luz y la gracia del Espíritu Santo, que revela el amor de Dios a todos nosotros.
En la Primera Lectura, el ministerio de los apóstoles a los samaritanos marca una nueva etapa en la Iglesia primitiva, donde el mensaje del Evangelio no es solo para los judíos, sino que se extiende a todos.
La alegría y la celebración son también el tema del Salmo. Se nos recuerdan las muchas maravillas de Dios, su infinita misericordia y su respuesta a nuestras oraciones.
En la Segunda Lectura, Pedro enseña a la comunidad lo que significa ser cristiano: honrar el mensaje cristiano con mansedumbre y respeto, incluso ante la crítica y la reprensión.
El Evangelio nos recuerda el vínculo inquebrantable que nos une a Cristo, expresado a través del amor a Dios y al prójimo, y mediante la obediencia a sus mandamientos.
Durante este período especial de Pascua, que el Espíritu Santo nos fortalezca, nos consuele y nos inspire para saber lo que significa ser llamados hijos de Dios. (*)

Queridos hermanos, en el viejo mundo todavía estamos en camino, lo que atrae la atención son los lugares exclusivos, las experiencias al alcance de unos pocos, el privilegio de entrar donde ningún otro puede hacerlo. En cambio, en el mundo nuevo donde el Resucitado nos lleva, lo más valioso está al alcance de todos. Pero no por eso pierde atracción. Al contrario, lo que está abierto a todos ahora causa alegría; la gratitud toma el puesto de la competición; la acogida elimina la exclusión; la abundancia ya no genera desigualdad. Sobre todo, nadie se confunde con otro, nadie está perdido. La muerte amenaza con borrar el nombre y la memoria, pero en Dios cada uno es finalmente uno mismo. En verdad, este es el lugar que buscamos toda la vida, en ocasiones dispuestos a todo con tal de lograr un poco de atención y de reconocimiento.
Papa León XIV
Regina Caeli
3 mayo 2026
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 8, 5-8. 14-17
Les impusieron las manos y recibieron al Espíritu Santo
En aquellos días:
Felipe descendió a la ciudad de Samaría y allí predicaba a Cristo. Al oírlo y al ver los milagros que hacía, todos recibían unánimemente las palabras de Felipe. Porque los espíritus impuros, dando grandes gritos, salían de muchos que estaban poseídos, y buen número de paralíticos y lisiados quedaron curados. Y fue grande la alegría de aquella ciudad.
Cuando los Apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que los samaritanos habían recibido la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Estos, al llegar, oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo. Porque todavía no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente estaban bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo.
Palabra del Señor
Salmo Responsorial 65, 1-3a. 4-7a. 16. 20
R: ¡Aclame al Señor toda la tierra!
¡Aclame al Señor toda la tierra!
¡Canten la gloria de su Nombre!
Tribútenle una alabanza gloriosa,
digan al Señor: “¡Qué admirables son tus obras!”. R
Toda la tierra se postra ante ti,
y canta en tu honor, en honor de tu Nombre.
Vengan a ver las obras del Señor,
las cosas admirables que hizo por los hombres. R
Él convirtió el Mar en tierra firme,
a pie atravesaron el Río.
Por eso, alegrémonos en él,
que gobierna eternamente con su fuerza. R
Los que temen al Señor, vengan a escuchar,
yo les contaré lo que hizo por mí:
Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración
ni apartó de mí su misericordia. R
Lectura de la primera carta del Apóstol San Pedro 3, 15-18
Entregado a la muerte de su carne, fue vivificado en el Espíritu
Queridos hermanos:
Glorifiquen en sus corazones a Cristo, el Señor. Estén siempre dispuestos a defenderse delante de cualquiera que les pida razón de la esperanza que ustedes tienen. Pero háganlo con delicadeza y respeto, y con tranquilidad de conciencia. Así se avergonzarán de sus calumnias los que difaman el buen comportamiento de ustedes como creyentes en Cristo. Es preferible sufrir por hacer el bien, si esta es la voluntad de Dios, que por hacer el mal.
Cristo murió una vez por nuestros pecados –siendo justo, padeció por los injustos– para llevarnos a Dios. Entregado a la muerte en su carne, fue vivificado en el Espíritu.
Palabra del Señor
Aleluia Jn 14, 23
«El que me ama será fiel a mi palabra,
y mi Padre lo amará e iremos a él», dice el Señor.
✠ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 14, 15-21
Yo rogaré al Padre, y Él les dará otro Paráclito
Gloria a Tí, Señor
Durante la Última Cena, Jesús dijo a sus discípulos:
«Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y Él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes: el Espíritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Ustedes, en cambio, lo conocen, porque Él permanece con ustedes y estará en ustedes.
No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero ustedes sí me verán, porque yo vivo y también ustedes vivirán. Aquel día comprenderán que yo estoy en mi Padre, y que ustedes están en mí y Yo en ustedes.
El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y Yo lo amaré y me manifestaré a él.»
Palabra del Señor
Gloria a Tí, Señor Jesús
Continuamos caminando en la alegría del Resucitado y, por ello, nos unimos en oración meditando juntos la reflexión preparada por nuestros amigos de RezandoVoy.org, un proyecto de los Jesuitas de España: https://rezandovoy.org/reproductor/2026-05-10
~ Creciendo en la Fe ~
Notas sobre las lecturas para este Domingo
Salmo 65 (66)
Este salmo de alabanza y acción de gracias tiene dos secciones distintas, y es posible que el texto en su forma completa actual resulte de la unión de dos salmos diferentes.
Primero, el salmista alaba toda la obra que Dios ha hecho por toda la tierra y por la nación de Israel; luego alaba a Dios por lo que ha hecho por él personalmente.
Este testimonio de la intervención divina: «Vengan y vean las obras de Dios…»; «Vengan y oigan… les contaré lo que hizo…», dirigido a todos los que ven y oyen, es típico de los salmos de acción de gracias.
El salmista no le ruega al Señor ni le pide un favor; más bien, lo alaba por lo que ha hecho por nosotros. Observa la realidad actual a través de la perspectiva de lo que Dios ha hecho por el pueblo de Israel en momentos cruciales de su historia, como el cruce del Mar Rojo durante el Éxodo (Éxodo 14): convirtió el mar en tierra seca. y el cruce del río Jordán: Cruzaron el río a pie (Josué 3, 14-17).
Evangelio ~ Jn 14, 15-21
Los discursos de despedida
Estos versículos son una continuación del Evangelio del domingo, los llamados Discursos de despedida. Jesús habla a sus discípulos del amor y del habitar, enfatizando la unión entre Él, el Padre y ellos.
Otro ‘abogado’ (Paraklētos)
El término griego paraklētos es difícil de traducir con precisión y ha adquirido varios significados a lo largo del tiempo. La palabra tiene su origen en lenguaje legal y se entiende que significa alguien que es ‘llamado’; tal vez ‘llamado’ para dar testimonio en defensa de alguien en la corte, o como alguien que aboga por otro en tiempos difíciles. A menudo ha sido interpretado como ‘Consolador’, ‘Mediador’.
El uso de la palabra en Juan
Ninguna interpretación de la palabra paraklētos abarca la significado pretendido por Juan. Para el Evangelista, el Paráclito es un maestro; un testigo a Jesús; uno que representa la presencia continua de Jesús en la tierra. Él es quien guiará a los discípulos en los tiempos difíciles que se avecinan. La palabra aparece solo en los capítulos 14, 15 y 16, y también se usa como título del Cristo resucitado como intercesor de los cristianos en 1 Juan 2, 1–2.
El espíritu de la verdad
La verdad es una de las características del Espíritu, como lo fue para el primer paráclito, Jesús.
El mundo
Aquellos que viven vidas impías y que no pueden aceptar el Espíritu, así como no podían aceptar al Hijo, y por medio de él, al Padre.
No los dejaré huérfanos
‘Orphanos’ significa ‘sin padre’, pero en el caso de estudiantes o discípulos, significa sin maestro.
Volveré a ustedes
Esto se refiere a la presencia de Jesús que mora en nosotros («y tú en mí y yo en ti»: v. 20), en lugar de la Parusía (la segunda venida de Cristo). Las promesas expresan la forma en que Jesús «regresará» y así permanecerá presente para los que creen. Confirman la tradición que se había desarrollado en la comunidad joánica que la ‘presencia divina’ solo será visible alos ojos de la fe. Los creyentes experimentarán al Padre, al Hijo y al Espíritu. (*)
(*) fuente: https://stbeunosoutreach.wordpress.com/



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