Lecturas del Domingo VII del Tiempo Ordinario (Ciclo C)

‘¡Bendice al Señor, alma mía!’

Las lecturas de hoy nos invitan y nos desafían a vivir vidas generosas y bondadosas de compasión, misericordia y amor.
En la primera lectura, David, el futuro rey de Israel, muestra una gran magnanimidad al perdonar la vida a su perseguidor Saúl. El dramático incidente en el campamento destaca el ingenio de David y su sentido del honor, e indica que los días de Saúl como rey de Israel están contados.
Estos eventos nos preparan para el desafiante Evangelio de hoy, donde escuchamos a Jesús instándonos a mostrar perdón incluso a nuestros enemigos, y a ser ‘misericordiosos como Padre de ustedes es compasivo’. Sin embargo, los últimos versículos dejan claro que las demandas del reino sólo pueden entenderse a la luz de nuestra relación con Dios.
San Pablo enseña que aunque hay mucho del ‘Adán terrenal’ en todos nosotros, nuestro deseo y anhelo debe ser vivir y amar como lo hizo Jesucristo, el ‘Adán celestial’ (segunda lectura).
El Salmo es un canto de alabanza y gratitud por la compasión y el amor del Señor. Dada nuestra naturaleza ‘terrenal’, ¡somos muy conscientes de que no podemos vivir las enseñanzas de Jesús sin ayuda!
Esta semana, me gustaría orar por la gracia de estar abiertos, tanto a los dones del Espíritu Santo como a la vida del Señor resucitado que obran en nosotros, con nosotros y a través de nosotros. Oramos también para que nuestras hermanas y hermanos, en todas partes, estén abiertos a la compasión y el amor de Dios.

[Es darse a sí mismo,] dar el corazón, precisamente a los que no nos quieren, que nos hacen mal, a los enemigos. Esta es la novedad del Evangelio. Jesús nos muestra que no hay mérito en amar a quien nos ama, porque eso también lo hacen los pecadores. Los cristianos, sin embargo, estamos llamados a amar a nuestros enemigos. Hacer el bien y prestar sin esperar nada a cambio, sin intereses y la recompensa será grande. El Evangelio es una novedad. Una novedad difícil de llevar adelante. Pero significa ir detrás de Jesús.

Papa Francisco
Homilía, Casa Santa Marta
11 de septiembre, 2014

Lectura del primer libro de Samuel 26, 2. 7-9. 12-14. 22-23
El Señor te entregó en mis manos, pero no quise atentar contra el ungido del Señor

Entonces Saúl bajó al desierto de Zif con tres mil hombres, lo más selecto de Israel, para buscar a David en el desierto.
David y Abisai llegaron de noche, mientras Saúl estaba acostado, durmiendo en el centro del campamento. Su lanza estaba clavada en tierra, a su cabecera, y Abner y la tropa estaban acostados alrededor de él.
Abisai dijo a David: “«Dios ha puesto hoy a tu enemigo en tus manos. Déjame clavarlo en tierra con la lanza, de una sola vez; no tendré que repetir el golpe»”. Pero David replicó a Abisai: “«¡No, no lo mates! ¿Quién podría atentar impunemente contra el ungido del Señor?»”.
David tomó la lanza y el jarro de agua que estaban a la cabecera de Saúl, y se fueron. Nadie vio ni se dio cuenta de nada, ni se despertó nadie, porque estaban todos dormidos: un profundo sueño, enviado por el Señor, había caído sobre ellos.
Luego David cruzó al otro lado y se puso en la cima del monte, a lo lejos, de manera que había un gran espacio entre ellos, y empezó a gritar a la tropa y al rey Saúl: «“¡Aquí está la lanza del rey! Que cruce uno de los muchachos y la recoja. El Señor le pagará a cada uno según su justicia y su lealtad. Porque hoy el Señor te entregó en mis manos, pero yo no quise atentar contra el ungido del Señor.»

Palabra del Señor

Salmo Responsorial 102, 1-4. 8. 10. 12-13
R: El Señor es bondadoso y compasivo

Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
bendice al Señor, alma mía,
y nunca olvides sus beneficios. R

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus dolencias;
rescata tu vida del sepulcro,
te corona de amor y de ternura. R

El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
no nos trata según nuestros pecados
ni nos paga conforme a nuestras culpas. R

Cuanto dista el oriente del occidente,
así aparta de nosotros nuestros pecados.
Como un padre cariñoso con sus hijos,
así es cariñoso el Señor con sus fieles. R

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 15, 45-49
Como hemos sido revestidos de la imagen del hombre terrenal, también lo seremos de la imagen del hombre celestial

Hermanos:
Esto es lo que dice la Escritura: El primer hombre, Adán, fue creado como un ser viviente; el último Adán, en cambio, es un ser espiritual que da la Vida. Pero no existió primero lo espiritual sino lo puramente natural; lo espiritual viene después.
El primer hombre procede de la tierra y es terrenal; pero el segundo hombre procede del cielo. Los hombres terrenales serán como el hombre terrenal, y los celestiales como el celestial.
De la misma manera que hemos sido revestidos de la imagen del hombre terrenal, también lo seremos de la imagen del hombre celestial.

Palabra del Señor

Aleluya Jn 13, 34
«Les doy un mandamiento nuevo:
ámense los unos a los otros,
así como Yo los he amado».

✠ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 6, 27-38
Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso

Gloria a Ti, Señor


Jesús les dijo a sus discípulos:
Yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian. Bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los difaman. Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra; al que te quite el manto, no le niegues la túnica. Dale a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames.
Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes. Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito tienen? Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman. Si hacen el bien a aquellos que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen? Eso lo hacen también los pecadores. Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos lo mismo.
Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada en cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los malos.
Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes.

Palabra del Señor

Gloria a Ti, Señor Jesús

Como cada Domingo, les compartimos la reflexión de RezandoVoy.org, un proyecto de los Jesuitas de España: https://www.rezandovoy.org/reproductor/2022-02-20

~ Creciendo en la Fe ~
Notas sobre las lecturas de la semana

Salmo 102 (103)

Este salmo es un canto de acción de gracias por el amor y el perdón de Dios por nosotros. Este niega la antigua división que a veces se hacía entre el Antiguo y los Nuevos Testamentos: el primero, supuestamente, centrado en el miedo; los segundo, en el amor.
Como es habitual en este tipo de salmos, el autor comienza con una introducción dando gracias al Señor y luego da las razones de su gratitud. Para esto usa una serie de verbos en estrecha sucesión: perdona, sana, redime, corona.
Cuando el salmista se dirige a su ‘alma’, se refiere a su ‘ser interior’: lo que lo mantiene vivo. Al principio el salmista habla en nombre propio (mi alma), luego se dirige al resto de los presentes que rezan con él (te corona con amor y compasión). A través de él, todo el pueblo de Israel da gracias. La expresión más grande del amor de Dios por todos nosotros es su misericordia y su perdón a pesar de nuestras faltas (él perdona todas nuestras culpas). El salmista va más allá de la acción de gracias por las bendiciones que ha recibido personalmente y también incluye a toda la creación ‘desde donde está el oriente hasta el oeste’.
Dios ama a todos los que ‘le temen’. La palabra hebrea traducida aquí por ‘miedo’ no tiene la implicación moderna de ansiedad, aprensión y alarma ante un posible castigo. Más bien denota asombro, respeto reverente, honor y obediencia a la voluntad del Señor.
La frase ‘El Señor es compasión y amor’, repetida a menudo a lo largo salterio, y que hoy forma la respuesta al salmo, se hace eco de la palabras del Señor en el monte Sinaí en presencia de Moisés (Éxodo 34, 6). Describe la comprensión del salmista acerca de la naturaleza de Dios.

Evangelio ~ Lucas 6, 27-38

En el Evangelio de Lucas, el pasaje de esta semana sigue directamente al de la semana pasada.

Ama a tus enemigos
La palabra griega aquí es ágape, que no tiene que ver con el amor romántico, sino con un deseo incondicional por el bienestar de los demás, ya sea que gustemos de ellos o no. De hecho, Jesús describe ese amor como hacer el bien, una bendición, que está hablando bien de ellos; y el orar – eso es sostenerlos en el Señor. Es un tema persistente en el Evangelio de Lucas, como por ejemplo en la historia del Buen Samaritano. (Lucas 10, 29–37)

Pon la otra mejilla
Aquí Jesús no aboga por aceptar el abuso, sino por ofrecer resistencia. Para un amo abofetear a un esclavo en la mejilla derecha era, en ese momento, simplemente afirmar su autoridad. Una bofetada en la mejilla izquierda mostraría ira, y pérdida de control, y así avergonzarse. El resultado de poner al otro mejilla era avergonzar al amo.

Al que te quita el manto…
Esto probablemente sería el acto de un soldado. Como el hombre solo tendría una capa y una túnica como vestidura, dar ambas cosas lo dejaría desnudo, trayendo así vergüenza para el que comete la infracción.

Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti
Los eruditos han llamado a esto la ‘regla de oro’. Debe aplicarse universalmente, no solo a familiares y amigos. Todos los preceptos anteriores se encuentran plasmados en el manera en que Jesús vivió su vida en la tierra.

Perdona, y serás perdonado
Esta es la primera vez que aparece la noción de perdón en el Evangelio de Lucas. Es un atributo principal de Dios y visto muchas veces en las obras de Jesús.

Una medida completa …
Esta es una imagen tomada de la distribución del grano en tiempos prósperos. El grano sería presionado para separar el grano de la semilla, y se sacude para asegúrese de que llene cada pequeño espacio disponible; entonces el persona haría una especie de bolsillo con su túnica para recibir la medida del grano.

fuente: https://stbeunosoutreach.wordpress.com/

Escrito por

El lugar de encuentro de los Católicos latinos en Bangkok... de la mano de Cristo y bajo el amparo de María ... celebrando la fe en comunidad desde el 2002 ...

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