Te pido Jesús, abre mis oídos… y mi corazón: lectura y reflexión para los más pequeños

¡Hola, amiguitos!

Esperamos que hayan pasado una muy feliz semana.
Todos sabemos que hay muchas maneras de hablar, de comunicarnos los unos con los otros, es algo fácil que aprendemos desde muy chiquitos ¿verdad?
Y esto que parece tan natural en ocasiones no lo es tanto: a veces, estamos en otro país y no sabemos el idioma o, como es el caso del hermano al que Jesús sana en el Evangelio de este Domingo 23 del tiempo ordinario (ciclo B), quien no podía hablar ni oír.

Los invitamos pues como cada semana, a embarcarnos en este camino bello de la fe a través de ilustraciones, la lectura de la Palabra de Dios, juegos, terminando, como siempre, con una oración de acción de gracias por el regalo de conocer más de cerca a Jesús … ¿nos acompañan?
Para comenzar, pedimos al Espíritu Santo que nos ayude derramando su luz sobre nosotros abriendo nuestros corazones mientras miramos con atención la ilustración de Fano y comenzamos con nuestra dinámica de hoy:

  1. ¿Qué creen que quiere decir este dibujo?
  2. ¿Qué les dice la cara de la tierra? ¿Por qué creen que tiene dos «corchos» en sus «oídos»?
  3. ¿Qué les parece que quiere decir la palabra que está encima de la tierra?
  4. ¿Por qué Jesús pareciera que está gritando?

Ahora, leemos el Evangelio, despacito, lentamente para que cada palabra haga nido en nuestros corazones:

Evangelio ~ Marcos 7, 31-37

Jesús iba de ciudad en ciudad. Un día le trajeron a un hombre enfermo. No solo estaba sordo, sino que tampoco podía hablar. Le pidieron a Jesús que le sanase. Él apartó a la gente a un lado. Le metió los dedos en los oídos, y le tocó también la lengua. Y dijo: «Ábrete». En el mismo momento empezó a oír y a hablar. Estaba muy contento.
La gente también estaba admirada. Jesús no quería que lo dijeran por ahí, porque si no, la gente, en lugar de escuchar su enseñanza, solo iba a estar pendiente de los milagros. Pero, claro, ¿quién se calla algo así? Ellos no podían dejar de contarlo, y decían a quien quería oír: «Todo lo ha hecho bien, hace oír a los sordos y hace hablar a los mudos».

Después de unos minutos en silencio, leemos nuevamente en Evangelio.

  • ¿Qué le sucedía a la persona que la gente trae delante de Jesús? y ¿qué le pidieron que hiciera?
  • ¿Qué hizo Jesús con él?
  • ¿Cuál es la palabra que usa Jesús para sanarlo?
  • ¿Cómo se sintió este hermano después que Jesús lo curó?
  • ¿Cuál fue la reacción de la gente que estaba allí?
  • ¿Qué les pidió Jesús?
  • ¿Lo hicieron? Y ustedes, ¿qué hubiesen hecho? ¿por qué?

Como decíamos al comienzo, el hablar es un acto que aprendemos desde niños. Aún las personas que por motivos físicos no pueden hablar u oír, tienen medios para comunicarse – lenguaje de signos, computadoras, audífonos. Pero el «hablar» no es lo mismo que «dialogar» y para ello necesitamos nada más ni nada menos que abrirnos... podemos entonces decir que la palabra clave en este pasaje es «Ábrete» – este es el significado de la palabra «Éfatá» que aparece en el dibujo con el que comenzamos.

Abrirnos, ¿cómo? ¿a qué? ¿a quién?
Cuando abrimos nuestro corazón al otro – a nuestros papis, a nuestra familia, a nuestros mayores, a quién necesita de una mano – creamos diálogo que es:

  • mirar a cada uno con los ojos de Jesús
  • es abrir nuestros oídos a lo que Dios nos dice día a día a través de la su maravillosa creación y a través de nuestros hermanos – como los amigos del cole…
  • es prestar atención a nuestro prójimo con ternura así como cuando le contamos algo a mamá, papá o a los abuelos y ellos nos escuchan atentamente;
  • es «hablar, mirar y escuchar» con el lenguaje, los ojos y los oídos del amor… Y como vimos con el hermano al que Jesús cura en el Evangelio, el «abrirnos» nos trae una gran alegría que es imposible callar – como les sucedió a todos los que presenciaron el milagro y no «podían dejar de contarlo»…

Quizá, esta pueda ser nuestra consigna para la semana: el abrirnos a los demás a través del dialogar, creando así puentes de amistad, de respeto, de hermandad, de entendimiento, ayudando, acercándonos al otro para edificar, entre todos, aquello que dice nuestro querido Papa Francisco y que se llama la «cultura del encuentro»…

Resolvemos y coloreamos

fuente: http://elrincondelasmelli.blogspot.com

Abre Señor mis oídos

Abre, Señor, mis oídos… …para escucharte a ti cuando me hablas desde dentro y seguirte donde tú me lleves. Abre, Señor, mis oídos… …para escuchar la naturaleza que has creado y respetarla como fuente de la vida. Abre, Señor, mis oídos… …para escuchar las necesidades de los que viven situaciones injustas, y así poder ayudarles. Abre, Señor, mis oídos… …para escuchar a mi familia y estar dispuesto a colaborar en casa. Abre, Señor, mis oídos… …para escuchar a los mayores , respetarles y aprender de su experiencia. Abre, Señor, mis oídos… …para escuchar a mis amigos y compartir con ellos sus tristezas y alegrías.

¡Que pasen una feliz y bendecida semana, chicos, caminando en la fe de la mano de Jesús y bajo el manto de amor de María!

Escrito por

El lugar de encuentro de los Católicos latinos en Bangkok... de la mano de Cristo y bajo el amparo de María ... celebrando la fe en comunidad desde el 2002 ...

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