Lecturas del Domingo XXI del Tiempo Ordinario (B)

«¡Tú tienes palabras de vida eterna y nosotros creemos!»

Este domingo, las lecturas nos invitan a considerar honestamente la profundidad de nuestro amor por el Señor. Las mismas preguntas desafiantes que una vez planteó Josué a los israelitas, y luego Jesús a los discípulos, se nos hacen hoy.
Las tribus de Israel están reunidas en Siquem. Responden al desafío de Josué declarando por qué tienen la intención de servir al Señor. (Primera lectura)
La Segunda Lectura está llena de códigos sociales y expectativas que habrían sido bien entendidas por aquellos a quienes estaban dirigidas. En esencia, estas palabras son un discurso sobre el profundo amor que Cristo tiene por la Iglesia, un amor tan fuerte que se compara con una relación íntima y amorosa entre marido y mujer.
El misterio completo de este amor ha sido revelado durante los últimos domingos, y nuevamente hoy, en la conclusión de la enseñanza de Jesús sobre el Pan de Vida (Evangelio). Para muchos de los seguidores de Jesús, esto resulta demasiado desafiante. Jesús se dirige a los Doce y les pregunta si ellos también quieren irse. Pero Pedro habla por todos ellos, y quizás por toda la comunidad cristiana, al decir: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna».
Una vez más nos dejamos interpelar por la invitación que se nos hace en el Salmo: «¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!»

«Pedro confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, pero no entiende lo que dice Jesús: come la carne y bebe la sangre, pero confía. Esto nos ayuda a vivir los momentos de crisis. En tiempos de crisis, uno debe ser muy firme en la creencia de la fe: hay perseverancia, no es el momento de hacer cambios, es el momento de la fidelidad y la conversión. Los cristianos debemos aprender a manejar tanto los momentos de paz como los momentos de crisis. Que el Señor nos envíe el Espíritu Santo para resistir las tentaciones en tiempos de crisis y ser fieles, con la esperanza de vivir después de momentos de paz, y darnos la fuerza para no vender la fe.»

Papa Francisco
Homilía, Casa Santa Marta
2 de mayo 2020

Lectura del libro de Josué 24, 1-2a. 15-17. 18b
Serviremos al Señor, ya que Él es nuestro Dios

Josué reunió en Siquén a todas las tribus de Israel y convocó a los ancianos de Israel, a sus jueces, a sus jefes y escribas y ellos se presentaron delante del Señor. Entonces Josué dijo a todo el pueblo:
«Si no están dispuestos a servir al Señor, elijan hoy a quién quieren servir: si a los dioses a quienes sirvieron sus antepasados al otro lado del Río, o a los dioses de los amorreos, en cuyo país ustedes ahora habitan. Yo y mi familia serviremos al Señor”.
El pueblo respondió: “Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a otros dioses. Porque el Señor, nuestro Dios, es el que nos hizo salir de Egipto, de ese lugar de esclavitud, a nosotros y a nuestros padres, y el que realizó ante nuestros ojos aquellos grandes prodigios. Él nos protegió en todo el camino que recorrimos y en todos los pueblos por donde pasamos.
Por eso, también nosotros serviremos al Señor, ya que él es nuestro Dios».

Palabra del Señor

Salmo Responsorial 33, 2-3. 16-23
R: ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi ser se gloría en el Señor,
que los humildes lo oigan y se alegren. R

Los ojos del Señor miran al justo
y sus oídos escuchan su clamor;
pero el Señor rechaza a los que hacen el mal
para borrar su recuerdo de la tierra. R

Cuando ellos claman, el Señor los escucha
y los libra de todas sus angustias.
El Señor está cerca del que sufre
y salva a los que están abatidos. R

El justo padece muchos males,
pero el Señor lo libra de ellos.
Él cuida todos sus huesos,
no se quebrará ni uno solo. R

La maldad hará morir al malvado,
y los que odian al justo serán castigados;
Pero el Señor rescata a sus servidores,
y los que se refugian en él no serán castigados. R

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso 5, 21-23
Éste es una gran misterio: se refiere a Cristo y a la Iglesia

Hermanos:
Sométanse los unos a los otros por consideración a Cristo: las mujeres a su marido, como si fuera el Señor, porque el varón es la cabeza de la mujer, como Cristo es la Cabeza y el Salvador de la Iglesia, que es su Cuerpo. Así como la Iglesia es dócil a Cristo, así también las mujeres deben ser dóciles en todo a su marido.
Los maridos, amen a su esposa, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella, para santificarla. Él la purificó con el bautismo del agua y la palabra, porque quiso para sí una Iglesia resplandeciente, sin mancha ni arruga y sin ningún defecto, sino santa e inmaculada. Del mismo modo, los maridos deben amar a su mujer como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo. Nadie menosprecia a su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida.
Así hace Cristo por la Iglesia, por nosotros, que somos los miembros de su Cuerpo. Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos serán una sola carne.
Éste es un gran misterio: y yo digo que se refiere a Cristo y a la Iglesia.
En cuanto a ustedes, cada uno debe amar a su mujer como a sí mismo, y la esposa debe respetar a su marido.

Palabra del Señor

Aleluya Cf. Jn 6, 63c. 68c.
Tus palabras, Señor, son Espíritu y Vida;
Tú tienes palabras de Vida eterna.

✠ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 60-69
¿A quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna

Gloria a Ti, Señor

Después de escuchar la enseñanza de Jesús, muchos de sus discípulos decían: «¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?».
Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo:
«¿Esto los escandaliza? ¿Qué pasará, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes? El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve.
Las palabras que les dije son Espíritu y Vida.
Pero hay entre ustedes algunos que no creen». En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar.
Y agregó: «Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede».
Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo.
Jesús preguntó entonces a los Doce: «¿También ustedes quieren irse?».
Simón Pedro le respondió: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios».

Palabra del Señor

Gloria a Ti, Señor Jesús

Pueden escuchar la reflexión para este Domingo en Rezando Voy.org, un proyecto de los Jesuitas de España: https://rezandovoy.org/reproductor/2021-08-22


~ Creciendo en la Fe ~
Notas sobre las lecturas de esta semana

Salmo 33 (34) vv. 2–3, 16–23

Por tercera semana consecutiva, rezamos el Salmo 33 (34) con su respuesta «Gusten y vean que el Señor es bueno», como contrapunto a las lecturas del Evangelio sobre el Pan de vida. Se ha reconocido un paralelismo con la Eucaristía desde el siglo IV, pero «saborear» se usó como metáfora para hablar de nuestra relación con Dios desde el comienzo de la era del Nuevo Testamento. «Probar la bondad del Señor» equivalía a creer en él (ver 1 Pedro 2, 3).

En los versículos de esta semana, el salmista se refiere a los pobres, para quienes tiene muchos nombres: ‘humildes, justos, de corazón quebrantado, sus siervos’. A lo largo de la Biblia encontramos muchos tipos diferentes de personas pobres: los económicamente pobres y explotados; agricultores que pagan demasiados impuestos; el derrochador; y como en este caso, los oprimidos y afligidos que han puesto todas sus esperanzas en el Señor. Todos son «los que sufren por hacer lo correcto» (1 Pedro 3, 14).

El mensaje del salmo también se hace eco de la literatura sapiencial: el Señor cuida de los justos, de los que obedecen sus mandamientos y lo adoran.
Bendeciré al Señor: bendición y alabanza son palabras comunes en los Salmos; en hebreo, el verbo «bendecir» comparte una raíz con la palabra para rodilla, por lo que en efecto «bendecir» es «doblar la rodilla».

Se gloriará mi alma: En hebreo, «jactarse» y «alabar» comparten la misma raíz; lo que finalmente nos da la palabra ‘Aleluya’. El ser interior del salmista alaba al Señor.
El Evangelio de San Juan se refiere a este salmo en el relato de la muerte de Jesús: «Todo esto sucedió para que se cumplieran las palabras de la Escritura: Ninguno de sus huesos será quebrantado» (Juan 19, 36).

Evangelio ~ san Juan 6, 60-69

Esta semana es la quinta y última lectura del capítulo 6 del Evangelio de San Juan. La semana que viene volvemos a leer a Marcos. Todo este capítulo ha utilizado el pan como una metáfora ampliada para describir qué es lo que Jesús está ofreciendo y la forma en que quiere que nos relacionemos con Él y con su Padre.

Su doctrina
Con toda probabilidad, Juan se está refiriendo a la totalidad del discurso en la parte anterior de este capítulo.

Muchos de sus seguidores: los doce
El número de personas alrededor de Jesús se está reduciendo. Primero se dirigía a la multitud, luego más precisamente a los judíos; ahora está hablando a sus seguidores que se reducen a sus discípulos, hasta que finalmente sólo quedan los Doce.
Es la primera vez que se menciona a los Doce en el Evangelio de San Juan. El evangelista asume que su audiencia sabrá quiénes son y que Pedro fue su portavoz.

El espíritu da vida, la carne no tiene nada que ofrecer
En palabras que recuerdan su conversación con Nicodemo (Juan 3, 6-8), Jesús explica que la «carne» pertenece al reino de la tierra; en sí mismo no puede dar vida eterna. Se necesita una dimensión espiritual en nuestras vidas para obtener una verdadera comprensión. Las palabras de Jesús no deben tomarse literalmente, sino espiritualmente.

La confesión de Pedro
Los otros evangelios muestran que los discípulos han llegado a percibir a Jesús como el Mesías. (Mateo 16, 13-17; Marcos 8, 27-30; Lucas 9, 18). En el Evangelio de Juan esto se da por sentado desde el principio. Los discípulos han visto y ahora creen.

fuente: https://stbeunosoutreach.files.wordpress.com/2021/07/prego-plus-21st-sunday-otb-2021.pdf


Escrito por

El lugar de encuentro de los Católicos latinos en Bangkok... de la mano de Cristo y bajo el amparo de María ... celebrando la fe en comunidad desde el 2002 ...

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