Lecturas del Domingo XVI del Tiempo Ordinario (B)

«Vengan ustedes a un lugar desierto
… y descansen un rato»

Las lecturas de esta semana ofrecen una bienvenida invitación a pasar más tiempo con nuestro amado Señor, quien es nuestro Pastor y en quién encontramos alimento, refugio y paz para nuestras mentes y cuerpos.

En la primera lectura, el profeta Jeremías presenta la imagen del Rey–Pastor, que recoge, nutre y libera del miedo.

La imagen de un Dios que restaura, revive, guía, protege, alimenta, unge y anhela que moremos en Su presencia para siempre, se proclama en el maravilloso y familiar Salmo de hoy.

La segunda lectura refuerza la imagen de un pueblo reunido y restaurado a una relación pacífica con y por medio de Cristo Jesús. A través de esta relación, todos estamos unidos en el Espíritu con el Padre.

La escena del Evangelio es un ejemplo perfecto de la obra del Espíritu en Jesús, ya que responde con compasión tanto a las necesidades de sus discípulos como a las de su necesitado rebaño. Jesús reconoce tanto la necesidad de restaurarse de sus amados seguidores en la quietud de Su presencia, como la urgencia de responder con compasión a aquellos que se sienten perdidos y urgidos su guía.

Quizás podamos reconocer esta misma dinámica en la expresión de nuestra propia fe, ya que nosotros mismos necesitamos hacer tiempo para estar en quietud con el Señor, pero también estamos llamados a ser participantes activos en su misión permanente.

Oremos los unos por los otros. Que tengamos la sabiduría para pasar nuestro tiempo en un equilibrio sostenido de contemplación y acción mientras vivimos nuestra fe, confiando en que Jesús, el Buen Pastor, será nuestro guía.

«Ven … descansa un rato en su presencia …»

[Observemos los tres verbos de este fotograma:]
ver, tener compasión, enseñar. Los podemos llamar los verbos del Pastor.
La mirada de Jesús no es una mirada neutra, o peor, fría o alejada, porque Jesús mira siempre con los ojos del corazón.
Y su corazón es tan tierno y está tan lleno de compasión, que sabe acoger las necesidades de las personas que permanecen incluso más escondidas.
Además, su compasión no indica simplemente una reacción emotiva frente a una situación de malestar de la gente, sino que va más allá: es la actitud y la predisposición de Dios hacia el hombre y su historia. Jesús aparece como la preocupación y el cuidado de Dios por su pueblo.

Papa Francisco
Ángelus, 22 de Julio 2018

Lectura del libro de Jeremías 23, 1-6
Reuniré el resto de mis ovejas y suscitaré para ellas pastores

«¡Ay de los pastores que pierden y dispersan el rebaño de mi pastizal!» –oráculo del
Señor –.
Por eso, así habla el Señor, Dios de Israel, contra los pastores que apacientan a mi pueblo: «Ustedes han dispersado mis ovejas, las han expulsado y no se han ocupado de ellas. Yo, en cambio, voy a ocuparme de ustedes, para castigar sus malas acciones» – oráculo del Señor –.
Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas, de todos los países adonde las había expulsado, y las haré volver a sus praderas, donde serán fecundas y se multiplicarán. Yo suscitaré para ellas pastores que las apacentarán; y ya no temerán ni se espantarán, y no se echará de menos a ninguna» – oráculo del
Señor– .
Llegarán los días – oráculo del Señor –
en que suscitaré para David un germen justo;
Él reinará como rey y será prudente,
practicará la justicia y el derecho en el país.
En sus días, Judá estará a salvo
e Israel habitará seguro.
Y se lo llamará con este nombre:
“El Señor es nuestra justicia.”»

Palabra del Señor

Salmo Responsorial 22, 1-6
R: El Señor es mi pastor, nada me puede faltar

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.
Él me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas. R

Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre.
Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza. R

Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos;
unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa. R

Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo. R

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso 2, 13-18
Cristo es nuestra paz: Él ha unido a los dos pueblos en uno solo

Hermanos:
Ahora, en Cristo Jesús, ustedes, los que antes estaban lejos, han sido acercados por al sangre de Cristo. Porque Cristo es nuestra paz: Él ha unido a los dos pueblos en uno solo, derribando el muro de enemistad que los separaba, y aboliendo en su propia carne la Ley con sus mandamientos y prescripciones.
Así creó con los dos pueblos un solo Hombre nuevo en su propia persona, restableciendo la paz, y los reconcilió con Dios en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, destruyendo la enemistad en su persona.
Y Él vino a proclamar la Buena Noticia de la paz, paz para ustedes, que estaban lejos, paz también para aquellos que estaban cerca. Porque por medio de Cristo, todos sin distinción tenemos acceso al Padre, en un mismo Espíritu.

Palabra del Señor

Aleluya Jn 10, 27
«Mis ovejas escuchan mi voz,
Yo las conozco y ellas me siguen», dice el Señor

✠ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 6, 30-34
Eran como ovejas sin pastor

Gloria a Ti, Señor

Al regresar de su misión, los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo: «Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco.» Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer. Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto. Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos.
Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.

Palabra del Señor

Gloria a Ti, Señor Jesús


Como cada Domingo, les compartimos la reflexión de RezandoVoy.org, un proyecto de los Jesuitas de España: https://rezandovoy.org/reproductor/2021-07-18

:Creciendo en la Fe: Notas sobre las lecturas de esta semana

Primera lectura ~ Jeremías 23, 1–6

El profeta Jeremías vivió en tiempos políticos muy turbulentos. El imperio babilónico estaba creciendo en poder sobre Asiria y Egipto. El pequeño reino de Judá estaba en una posición difícil preguntándose si ponerse del lado de Egipto (más cerca geográficamente) o de Babilonia, o incluso tratar de permanecer independiente. Al final, Babilonia invadió Jerusalén, exilió a su rey y puso a un rey títere, Sedequías, en su lugar; cuando él también se rebeló, Babilonia destruyó a Jerusalén y exilió al pueblo.

Todo el tiempo Jeremías había estado exhortando a los reyes a cuidar de la gente en lugar de sus propios intereses. Habían fallado en su deber de proteger al pueblo y, por lo tanto, habían sido pobres pastores.
El uso de la metáfora del pastor para líderes o reyes tiene una larga historia bíblica, desde el Salmo 23 «El Señor es mi pastor» (el salmo de hoy) hasta Ezequiel, capítulo 34. En el Evangelio de hoy, Jesús también usa esta imagen. Hasta el día de hoy, a menudo nos referimos al clero como «pastores» y al pueblo como su «rebaño».

El pasaje de hoy consta de dos secciones:

  1. Un oráculo en prosa que pasa de una condena a los pastores egoístas a una promesa de mejores pastores para cuidar al pueblo a su regreso del exilio. La referencia a la historia de la creación del Génesis «den fruto y multiplíquense» puede verse como una indicación de la esperanza de una nueva creación posterior al exilio.
  2. Una sección en verso que anuncia la venida de un nuevo «rey» de la rama de David. Será el ideal largamente esperado; la regla perfecta. Recordamos el brote que sale de la estirpe de Isaí en Isaías (11, 1). En retrospectiva, sabemos que la promesa de un Mesías solo se cumplirá verdaderamente en Jesucristo.

Evangelio ~ Marcos 6, 30–34

Esta semana estamos leyendo la segunda parte de la historia que comenzó la semana pasada: Jesús envía a los doce discípulos para enseñar y curar a la gente. Ahora regresan y le cuentan a Jesús lo que sucedió. En los versículos intermedios, siguiendo un proceso querido por Marcos de insertar una historia entre el principio y el final de otra (a veces llamado el «método sándwich» o «intercalación»), Marcos habla de la decapitación de Juan el Bautista.

Los apóstoles se reunieron con Jesús
Esta es la única vez que Marcos llama a los hombres «apóstoles» en lugar de «discípulos». La palabra griega para apóstol significa literalmente «enviado». Algunos eruditos también piensan que como Marcos se había referido a los discípulos en los versículos anteriores en relación con la muerte de Juan el Bautista, quería evitar una posible confusión. Estos discípulos no eran los doce originales que había enviado.

Los apóstoles no tuvieron tiempo ni para comer
Esta es la primera referencia a los alimentos, que cobrará importancia a lo largo de este capítulo y el siguiente. Marcos está sentando las bases para la historia de la Alimentación de los Cinco Mil que sigue a estos versículos: la presencia de una multitud; el lugar solitario lejos de todo.
Leeremos la versión de Juan de este episodio la semana que viene.

Jesús se apiadó de ellos
La palabra griega usada aquí (splagchnizomai) es muy poderosa, pues implica una fuerte compasión que se siente en las entrañas ante una situación en particular.

Eran como ovejas sin pastor
Esta expresión es una referencia al llamado de Moisés al Señor: ‘Que el Señor … designe un líder para esta comunidad … para que la comunidad del Señor no sea como ovejas sin pastor’ (Números 27, 17), que es cuando Josué fue nombrado. Esta es la versión en español del nombre hebreo Yeshua, que a su vez se convierte en Iesous en griego y Jesús en español.

fuente: https://stbeunosoutreach.files.wordpress.com/2021/05/prego-plus-16th-sunday-otb-2021.pdf

Escrito por

El lugar de encuentro de los Católicos latinos en Bangkok... de la mano de Cristo y bajo el amparo de María ... celebrando la fe en comunidad desde el 2002 ...

2 comentarios sobre “Lecturas del Domingo XVI del Tiempo Ordinario (B)

  1. Los mensajes del Antiguo Testamento siempre me parecen muy duros. Son mensajes de su tiempo. Pero nuestros tiempos no les encuentro validez

    Y el mensaje de Cristo a sus discipulos cuando tenian hambre es muy compasivo.

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