Lecturas del Domingo XII del Tiempo Ordinario (B)

Aunque parezca que Cristo duerme, Él está con nosotros en cada momento de nuestra vida.

Las lecturas de esta semana, incluido el Salmo y el Evangelio, revelan a un Dios con poder. Como criaturas de Dios, las fuerzas de la naturaleza escuchan y obedecen la voz de su Creador. Aunque las tormentas de miedo y duda pueden haber jugado un papel más que significativo en nuestras vidas durante el año pasado, el amor de Dios continúa hablándonos con palabras de calma, como lo hizo con Job (primera lectura).

En la segunda lectura, san Pablo nos recuerda que es el amor de Cristo, no la tormenta, lo que «nos abruma».

Este amor se muestra en el Evangelio, cuando Jesús «reprende al viento» y el viento y las olas obedecen. Está revelando algo sobre su naturaleza divina. «¿Quién puede ser?» se preguntan los discípulos, llenos de asombro. Su pregunta también busca una respuesta de fe en nosotros.

Comencemos a reflexionar sobre nuestras propias respuestas con la ayuda de estos pasajes de las Escrituras. Aunque es posible que todavía estemos experimentando tormentas alrededor y dentro de nosotros, escuchemos esa voz fuerte pero tranquila, que trae consigo paz y seguridad. Quizás queramos orar para que la voz del salmista resuene a lo largo de nuestras vidas durante la próxima semana: «Den gracias al Señor, porque su amor es para siempre». (1)

El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar. El Señor se despierta para despertar y avivar nuestra fe pascual. Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor.

Papa Francisco
Momento Extraordinario de Oración en Tiempos de Pandemia
27 de marzo 2020

Lectura del libro de Job 38, 1. 8-11
Aquí se quebrará la soberbia de tus olas

El Señor respondió a Job desde la tempestad, diciendo:
¿Quién encerró con dos puertas al mar,
cuando él salía a  borbotones del seno materno,
cuando le puse una nube por vestido
y por pañales, densos nubarrones?
Yo tracé un límite alrededor de él, le puse cerrojos y puertas,
y le dije: «Llegarás hasta aquí y no pasarás;
aquí se quebrará la soberbia de tus olas.»

Palabra del Señor

Salmo Responsorial 106, 23-26. 28-31
R: ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!

Los que viajaron en barco por el mar,
para traficar por las aguas inmensas,
contemplaron las obras del Señor,
sus maravillas en el océano profundo. R

Con su palabra desató un vendaval,
que encrespaba las olas del océano:
ellos subían hasta el cielo, bajaban al abismo,
se sentían desfallecer por el mareo. R

Pero en la angustia invocaron al Señor,
y Él los libró de sus tribulaciones:
cambió el huracán en una brisa suave
y se aplacaron las olas del mar. R

Entonces se alegraron de aquella calma,
y el Señor los condujo al puerto deseado.
Den gracias al Señor por su misericordia
y por sus maravillas en favor de los hombres. R

Lectura de la segunda carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 5, 14-17
Un ser nuevo se ha hecho presente

Hermanos:
El amor de Cristo nos apremia, al considerar que si uno solo murió por todos, entonces todos hanmuerto. Y Él murió por todos, a fin de que los que viven no vivan más para sí mismos, sino para Aquél que murió y resucitó por ellos.
Por eso nosotros, de ahora en adelante, ya no conocemos a nadie con criterios puramente humanos; y si conocimos a Cristo de esa manera, ya no lo conocemos más así.
El que vive en Cristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente.

Palabra del Señor

Aleluya Lc 7, 16
Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros
y Dios ha visitado a su pueblo.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 4, 35-41
¿Quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?

Gloria a Ti, Señor

Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: «Crucemos a la otra orilla.» Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya.
Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal. Lo despertaron y le dijeron: «¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?» Despertándose, Él increpó al viento y dijo al mar: «¡Silencio! ¡Cállate!» El viento se aplacó y sobrevino una gran calma. Después les dijo: «¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?»
Entonces quedaron atemorizados y se decían unos a otros: «¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen.»

Palabra del Señor

Gloria a Ti, Señor Jesús

Como cada Domingo, les compartimos la reflexión de RezandoVoy.org, un proyecto de los Jesuitas de España: https://rezandovoy.org/reproductor/2021-06-20

Creciendo en la Fe:
Notas sobre las lecturas de este Domingo (2)

Salmo 106

Este salmo de acción de gracias que se canta en el Templo de Jerusalén para una fiesta se compone de cuatro secciones distintas que siguen un patrón similar:
Una persona reconoce el problema al que se enfrenta; clama al Señor por ayuda; acepta la ayuda brindada; y da gracias a Dios.
Las cuatro personas vienen del «este y el oeste, del norte y del sur» (v. 3).
Son, respectivamente, vagabundos perdidos en el desierto, prisioneros liberados, enfermos que se curan y, finalmente, en el pasaje que leemos hoy, marineros atrapados en una tormenta.

Cada grupo usa las mismas palabras para agradecer al Señor que los ha salvado de su difícil situación: «Que den gracias al Señor por su amor, las maravillas que hace por ellos».
Más allá de la simple acción de gracias, posiblemente podamos ver connotaciones simbólicas. El mar estaba vinculado al caos que envolvía al universo antes de la creación (Génesis 1: 2-3). Al calmar el mar, Dios está afirmando la autoridad creativa que se muestra en la primera lectura de este domingo (Job 38: 1.8-11).

El mismo poder que creó el mundo en el que vivimos, Dios mismo, también cuida de su pueblo como resultado de su amor inquebrantable por nosotros.
Cuando, en el evangelio de hoy, vemos a Jesús calmando la tormenta, estamos siendo testigos muy claramente de su naturaleza divina.

Evangelio Mc 4, 35-41

Hoy leemos el primero de los cuatro milagros de Jesús contra esos poderes hostiles a Dios: naturaleza, posesión demoníaca, enfermedad y muerte. Estos milagros vienen inmediatamente después de las parábolas del Reino que hemos estado leyendo en las semanas anteriores.


Dejando atrás a la multitud …
Jesús ha estado enseñando desde un barco para evitar la presión de la multitud. Ahora quiere cruzar el mar de Galilea hacia el territorio gentil de la costa oriental.

Empezó a soplar un vendaval
Las tormentas repentinas son comunes en este mar y sus discípulos, varios de los cuales eran pescadores, habrán estado familiarizados con estas violentas tormentas.


Jesús estaba en la popa, con la cabeza sobre el cojín, dormido.
Este cojín es el asiento del timonel, en lo alto de la cubierta de popa. Jesús estaría protegido de las salpicaduras de las olas. Su sueño puede interpretarse como su absoluta confianza en Dios.


Reprendió al viento y le dijo al mar «¡Silencio ahora!»
La palabra «reprender» es la que se suele emplear para controlar a los demonios. Los pueblos antiguos pensaban que los desastres naturales eran obra del diablo, y en el Antiguo Testamento, el mar a menudo se describe como un dragón rebelde, un símbolo del caos y el mal. (ver Primera lectura y Génesis 1: 2-3).
Asimismo, las palabras de Jesús son similares a las que usó para un exorcismo (Marcos 1:25).


El viento amainó … «¿Quién es éste …?»
Esta es una confesión implícita de la divinidad de Jesús. El mar y el viento le obedecen como obedecieron a Dios en el Antiguo Testamento.


Simbolismo
Es posible ver en el barco una imagen de la Iglesia azotada por los conflictos. O podemos leer esta historia como una parábola en la que Jesús calma las tormentas en nuestros propios corazones o en el mundo violento que nos rodea. A veces, Jesús puede parecer dormido, por lo que pedimos ayuda como los discípulos o los marineros en el salmo de hoy.

(1) y (2) fuente: https://stbeunosoutreach.files.wordpress.com/2021/05/prego-plus-12th-sunday-otb-2021-3.pdf

Escrito por

El lugar de encuentro de los Católicos latinos en Bangkok... de la mano de Cristo y bajo el amparo de María ... celebrando la fe en comunidad desde el 2002 ...

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