Dame tus ojos, Jesús: lectura y reflexión para los más pequeños

Hola amiguitos,

¿Escucharon alguna vez la parábola de los obreros o jornaleros? Esta es la parábola del Evangelio de este Domingo y en ella Jesús nos habla, nuevamente, de la misericordia infinita de Dios para con sus hijos e hijas a quienes tanto ama.

El comienzo del Evangelio que hoy les compartimos (Mateo 20, 1-16, tiempo ordinario, ciclo A), nos habla de las comparaciones que hacían los apóstoles entre sí y, eso es algo con lo que todos nos podemos identificar. Si nos ponemos a pensar, cada uno de nosotros suele compararse o con nuestros hermanitos, o nuestros primos, o los amigos en la escuela: quién es más inteligente, quién es más servicial, quién ayuda siempre a mamá y a papá, quién los quiere más etc… ¿no es cierto?
Bueno, eso es lo que hacemos todos pero, esa no es la manera en que nuestro Padre Celestial actúa.
Si continuamos leyendo, en la parábola, Jesús habla de un señor muy rico que tenía un campo y necesitaba obreros o jornaleros que lo trabajasen. El señor dueño de este campo salió varias veces en el día a buscar trabajadores y a todos les prometió la misma paga. Algunos comenzaron su labor muy temprano y, otros por haber sido contratados mas tarde, lo hicieron ya casi al final del día. Lo interesante de este relato es que todos recibieron la misma paga tal como el dueño del campo lo había prometido al contratarles. Y claro, los que comenzaron su trabajo temprano se quejaron pues creían que ellos recibirían más que los que llegaron más tarde a trabajar.
Como vemos en la ilustración que hoy les compartimos, no importa quién seas, ni a que hora comenzaste tu labor, ni que tan chiquita sea tu ofrenda, recuerda siempre que ¡el Amor de Dios es igual para todos pues para todos tiene Amor!
Su corazón está tan lleno de ternura para todos nosotros, sus hijas e hijos bienamados, que Sus ojos nos miran a todos por igual. Ese es el mensaje que nuestro querido amigo Jesús hoy nos quiere dar: el mirar a nuestros hermanos de la misma manera que Él nos mira: con amor, con dulzura, sin compararnos ya que todos somos iguales; Su misericordia infinita llena nuestros corazones de inmensa alegría y así nos invita, y todos aquellos que se dejan tocar por su inmenso Amor, a mirar y a actuar como lo hace Jesús.

Evangelio ~ Mt 20, 1-16

Los amigos de Jesús siempre estaban comparándose, a ver quién era más cumplidor, quién era más justo, más guapo, más listo, más amigo de Jesús, y a quién iba a querer más Dios.
Entonces Jesús les contó esta historia: «Un hombre tenía mucha tierra. Se fue a la plaza para contratar trabajadores que le ayudasen en la vendimia, para recoger las uvas. Había muchos hombres en la plaza, pero solo eligió a unos pocos, los que necesitaba. Y les dijo: ‘Os pagaré diez euros a cada uno por un día de trabajo’. Les pareció muy bien porque diez euros era mucho dinero. Los demás se quedaron muy tristes. Cuando iba pasando el día, el propietario de la tierra sintió pena por los que no tenían trabajo, y se fue a buscarlos, así que a mediodía contrató a otro grupo. Y por la tarde, fue a llamar a los últimos, los que no habían encontrado trabajo en todo el día. Y también los llevó a su tierra.
Cuando llegó la hora de pagar, el propietario empezó a pagar a los últimos que habían llegado. Y les iba dando diez euros a cada uno. Los que habían estado desde la mañana se frotaban las manos, pensando que iban a cobrar mucho más, pero cuando llegó hasta donde estaban ellos, también les dio diez euros a cada uno. Se enfadaron muchísimo, y uno de ellos protestaba: ‘Es que nosotros hemos trabajado todo el día. ¡No es justo!’ Pero entonces el dueño de la tierra le dijo: ‘Oye, amigo, ¿no te dije por la mañana que te pagaría diez euros? Y estuviste de acuerdo. ¿Por qué te molesta que sea generoso con los demás?’»
Los amigos de Jesús se quedaron pensativos. Ya entendían lo que decía Jesús, que Dios es como ese hombre que también a los más débiles los quiere y los cuida. Jesús terminó la lección de ese día diciéndoles una frase de esas suyas que les costaba entender. Les dijo: «Para Dios, los últimos serán los primeros, y los primeros serán los últimos».

Quiero ver como tú

Jesús, amigo;
Ayúdame a colocarme cada día tus gafas y fijarme en lo importante, para poder ver mejor…
No dejes que la envidia, el egoísmo, la vanidad me tapen los ojos…
Enséñame a estar atento a lo que ocurre a mi alrededor…
Ayúdame a recordar que has cargado con una pesada cruz, no para ser el primero, sino para ser el último…
…Quiero ver como tú.

fuente: https://rezandovoy.org/reproductor/infantil/2020-09-20

Te invitamos a escuchar la canción Dame tus ojos en el sitio de RezandoVoy: https://rezandovoy.org/reproductor/infantil/2020-09-20

¡Muy feliz semana amiguitos, siempre de la mano de Jesús y al amparo del manto de nuestra Madre, la Santísima Virgen María!

Escrito por

El lugar de encuentro de los Católicos latinos en Bangkok... de la mano de Cristo y bajo el amparo de María ... celebrando la fe en comunidad desde el 2002 ...

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