Lecturas del Domingo V de Pascua (A)

¡Aclamemos al Señor con alegría!

Las lecturas de esta semana hablan con mucha fuerza de fe, esperanza y confianza en Dios. Durante la próxima semana y las siguientes, la palabra de Dios nos inspira, nos sostiene y nos alienta a medida que continuamos viviendo con los impactos de los eventos actuales.
Aprendemos cómo la iglesia primitiva ideó una manera de garantizar el reparto justo de alimentos y necesidades materiales entre todos los fieles, para que los apóstoles pudieran continuar predicando y enseñando acerca de Jesús (Primera lectura). Cumplieron esta tarea con oración, buscando la sabiduría del Espíritu Santo en su toma de decisiones.
San Pedro (segunda lectura) habla de las dificultades de vivir sin fe, y se alegra de que los creyentes puedan estar cerca de Jesús y convertirse en un pueblo santo que vive a la luz de Dios.
Se nos recuerda que nuestra esperanza está en Dios, que es fiel, que ama la justicia y lo correcto, y que busca rescatar a las personas que esperan en su amor (Salmo). Estamos invitados a recordar a Dios como la fuente de nuestra esperanza en dificultades, y a ofrecer alabanza y acción de gracias con alegría.
El Evangelio es parte de la despedida de Jesús a sus discípulos. Aunque los dejará físicamente, les pide que no se preocupen, que confíen en Dios. Nos invita también a confiar. No quedaremos solos, sino que conoceremos a nuestro Señor resucitado como el Camino, la Verdad y la Vida, y podremos vivir el camino, la verdad y la vida de Jesús para los demás.

La lecturas de la liturgia de este Domingo nos invitan a meditar sobre cómo estamos tomando decisiones durante este momento difícil. Quizás, estamos llamados a tratar de pasar algún tiempo cada día con Jesús, acercándonos a él y a sus valores.
Pidamos a Jesús la gracia de vivir esta semana con esperanza, confianza y alegría.

fuente: https://stbeunosoutreach.wordpress.com/2020/05/01/fifth-sunday-of-easter-year-a-10th-may-2020/

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 6, 1-7
Eligieron a siete hombres llenos del Espíritu Santo

En aquellos días, como el número de discípulos aumentaba, los helenistas comenzaron a murmurar contra los hebreos porque se desatendía a sus viudas en la distribución diaria de los alimentos.  
Entonces los Doce convocaron a todos los discípulos y les dijeron: «No es justo que descuidemos el ministerio de la Palabra de Dios para ocuparnos de servir las mesas.  Es preferible, hermanos, que busquen entre ustedes a siete hombres de buena fama, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, y nosotros les encargaremos esta tarea.  De esa manera, podremos dedicarnos a la oración y al ministerio de la Palabra».  
La asamblea aprobó esta propuesta y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe y a Prócoro, a Nicanor y a Timón, a Pármenas y a Nicolás, prosélito de Antioquía. Los presentaron a los Apóstoles, y estos, después de orar, les impusieron las manos.  
Así la Palabra de Dios se extendía cada vez más, el número de discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén y muchos sacerdotes abrazaban la fe.

Palabra del Señor

Salmo Responsorial 32, 1-2. 4-5. 18-19
R. Señor, que descienda tu amor sobre nosotros

Aclamen, justos al Señor
es propio de los buenos alabarlo. 
Alaben al Señor con la cítara, 
toquen en su honor el arpa de diez cuerdas. R

Porque la palabra del Señor es recta 
y él obra siempre con lealtad;
él ama la justicia y el derecho, 
y la tierra está llena de su amor. R

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, 
sobre los que esperan en su misericordia, 
para librar sus vidas de la muerte 
y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pedro 2, 4-10
Ustedes son una raza elegida, un sacerdocio real

Queridos hermanos:
Al acercarse a él, la piedra viva, rechazada por los hombres pero elegida y preciosa a los ojos de Dios,  también ustedes, a manera de piedras vivas, son edificados como una casa espiritual, para ejercer un sacerdocio santo y ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesucristo.  
Porque dice la Escritura: Yo pongo en Sión una piedra angular, elegida y preciosa: el que deposita su confianza en ella, no será confundido. 
Por lo tanto, a ustedes, los que creen, les corresponde el honor. En cambio, para los incrédulos, la piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular:  piedra de tropiezo y roca de escándalo. Ellos tropiezan porque no creen en la Palabra: esa es la suerte que les está reservada.  
Ustedes, en cambio, son una raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido para anunciar las maravillas de aquel que los llamó de las tinieblas a su admirable luz: ustedes, que antes no eran un pueblo, ahora son el Pueblo de Dios; ustedes, que antes no habían obtenido misericordia, ahora la han alcanzado.

Palabra del Señor

Aleluia Jn 14,6
«Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. 
Nadie va al Padre, sino por mí»,
dice el Señor.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 10, 37


Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida

Gloria a Ti, Señor

Durante la última cena, Jesús dijo a sus discípulos:
«No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí.  En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes.  Ya conocen el camino del lugar adonde voy».  Tomás le dijo: «Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?».  Jesús le respondió: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.  Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto».
Felipe le dijo: «Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta». Jesús le respondió: «Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen?El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.  Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.  Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre.»

Palabra del Señor

Gloria a Ti, Señor Jesús

Te invitamos a escuchar la reflexión de RezandoVoy, un proyecto de los Jesuitas de España: http://rezandovoy.org/reproductor/oracion/2020-05-10

Escrito por

El lugar de encuentro de los Católicos latinos en Bangkok... de la mano de Cristo y bajo el amparo de María ... celebrando la fe en comunidad desde el 2002 ...

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