Lecturas del Domingo XX del Tiempo Ordinario (Ciclo C)

Las lecturas de hoy ayudan a elevar nuestra moral en la lucha contra el mal. Jesucristo, que vino a traer fuego a la tierra, nos da coraje y esperanza para perseverar en tiempos difíciles.
En la Primera Lectura, Jeremías aconseja a las autoridades que se rindan a los babilonios y que pongan su confianza en Dios. Este mensaje muy poco popular agita a los líderes, que intentan matarlo. En la persecución que sufre por hablar con tanta valentía, prefigura al mismo Cristo.
El Salmo es un canto de confianza y pone mucho énfasis en la confianza personal en Dios, Aquel que viene en nuestra ayuda.
La Segunda Lectura es un llamado conmovedor a una comunidad cristiana a perseverar en su camino de fe. El autor argumenta que el testimonio de todos los que les han precedido, así como el ejemplo del mismo Cristo, significa que no hay razón para desanimarse.
En el Evangelio, Jesús muestra su angustia humana ante la perspectiva de enfrentarse al ‘bautismo’ de la muerte, y también revela que ya ha encontrado oposición en su obra. Hay muchos que no encuentran útiles las ‘buenas noticias’. Esto causará división ya que la humanidad pecadora no busca los caminos de reconciliación y la paz verdadera que él predica.
Esta semana, oremos por la gracia del coraje, para permitir que la vida de Dios se profundice dentro de nosotros, y también dentro de todos nuestros hermanos y hermanas

Para vivir según el espíritu del Evangelio es necesario que, ante las siempre nuevas necesidades que se perfilan en el mundo, existan discípulos de Cristo que sepan responder con nuevas iniciativas de caridad. Y así, con la adoración a Dios y el servicio al prójimo —ambas juntas, adorar a Dios y servir al prójimo— es como se manifiesta realmente el Evangelio como el fuego que salva, que cambia el mundo a partir del cambio del corazón de cada uno.

papa francisco
ángelus, 18 de agosto 2019

Lectura del libro del profeta Jeremías 38, 3-6. 8-10

Los jefes dijeron al rey: «Que este hombre sea condenado a muerte, porque con semejantes discursos desmoraliza a los hombres de guerra que aún quedan en esta ciudad, y a todo el pueblo. No, este hombre no busca el bien del pueblo, sino su desgracia.»
El rey Sedecías respondió: «Ahí lo tienen en sus manos, porque el rey ya no puede nada contra ustedes.»
Entonces ellos tomaron a Jeremías y lo arrojaron al aljibe de Malquías, hijo del rey, que estaba en el patio de la guardia, descolgándolo con cuerdas. En el aljibe no había agua sino sólo barro, y Jeremías se hundió en el barro. Ebed Mélec salió de la casa del rey y le dijo: «Rey, mi señor, esos hombres han obrado mal tratando así a Jeremías; lo han arrojado al aljibe, y allí abajo morirá de hambre, porque ya no hay pan en la ciudad.»
El rey dio esta orden a Ebed Mélec, el cusita: «Toma de aquí a tres hombres contigo, y saca del aljibe a Jeremías, el profeta, antes de que muera.»

Palabra del Señor

Salmo Responsorial 39, 2 – 4. 18
R. Señor, ven pronto a socorrerme

Esperé confiadamente en el Señor:
él se inclinó hacia mí
y escuchó mi clamor. R

Me sacó de la fosa infernal,
del barro cenagoso;
afianzó mis pies sobre la roca
y afirmó mis pasos. R

Puso en mi boca un canto nuevo,
un himno a nuestro Dios.
Muchos, al ver esto, temerán
y confiarán en el Señor. R

Yo soy pobre y miserable,
pero el Señor piensa en mí;
tú eres mi ayuda y mi libertador,
¡no tardes, Dios mío! R

Lectura de la carta de los Hebreos 12, 1-4

Ya que estamos rodeados de una verdadera nube de testigos, despojémonos de todo lo que nos estorba, en especial del pecado, que siempre nos asedia, y corramos resueltamente al combate que se nos presenta.
Fijemos la mirada en el iniciador y consumador de nuestra fe, en Jesús, el cual, en lugar del gozo que se le ofrecía, soportó la cruz sin tener en cuenta la infamia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.
Piensen en aquel que sufrió semejante hostilidad por parte de los pecadores, y así no se dejarán abatir por el desaliento. Después de todo, en la lucha contra el pecado, ustedes no han resistido todavía hasta derramar su sangre.

Palabra del Señor

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 12, 49-53

Gloria a Ti, Señor

Jesús dijo a sus discípulos:
«Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente!
¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división. De ahora en adelante, cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»

Palabra del Señor

Gloria a Ti, Señor Jesús

Te invitamos a escuchar la reflexión de RezandoVoy.org, un proyecto de los Jesuitas de España, para este Domingo: https://www.rezandovoy.org/reproductor/2022-08-14

~ Creciendo en la Fe ~
Notas sobre las lecturas de esta semana

Salmo 39 (40)

Esta semana rezamos la primera (vv. 2–4) y la última estrofa (v. 18) de este salmo que expresa el agradecimiento de quien había estado profundamente angustiado. Puede datar del regreso de los israelitas del exilio en Babilonia, ya que su tono es muy similar a los últimos capítulos de Isaías (cap. 40–66).
Aquí la espera paciente del salmista ha sido recompensada. No sabemos la naturaleza exacta de su problema, pero el vago relato hace posible que todos reconozcamos nuestra situación en la suya y nuestra esperanza de ser rescatados.
Me sacó del pozo mortal. Algunos eruditos piensan que esto podría referirse al Seol, el lugar donde viven los muertos; tal vez sugiere una persona que estuvo cerca de la muerte pero que ahora se ha recuperado. La imagen de arrastrar a una persona del barro cenagoso a una roca es común en las oraciones antiguas. En la literatura mesopotámica se encuentran ideas similares en relación con los peligros del río: el acusado era arrojado a un río; su inocencia era demostrada si sobrevivía.
La profundidad de la estrecha relación del salmista con el Señor se refleja en el lenguaje que usa; muchas palabras se refieren a su cuerpo: boca, pies, pasos. Cuando otros ven la ayuda del Señor, esto aumenta su confianza y su asombro (descrito aquí como ‘miedo’) en las obras de Dios. El Salmo 17 (18), 4–7 usa palabras muy similares.

Evangelio ~ Lc 12, 49-53

El texto de esta semana se encuentra hacia el final del capítulo 12. Estos pocos versículos son una lectura bastante incómoda.

He venido a traer fuego a la tierra
El fuego es uno de los cuatro elementos básicos, junto con el agua, la tierra y el aire. Tiene muchos significados diferentes en la Biblia y puede representar:

  • Juicio como en el llamado de Elías contra los sacerdotes de Baal (1 Reyes 18, 38–40)
  • Purificación como la plata o el oro se purifican a través del fuego (Zacarías 13, 9)
  • La presencia de Dios como en la zarza ardiente (Éxodo 3, 2);
  • Las lenguas de fuego en Pentecostés (Hechos 2, 1–4)
  • Fuente de calor y luz en la noche fría (Lucas 22, 55)
  • La señal de los últimos días (2 Pedro 3, 10)

Hay un bautismo que aún debo recibir.
Jesús aquí parece estar refiriéndose a su Pasión y muerte en la cruz. Tanto el bautismo como el fuego aquí recuerdan la predicción de Juan el Bautista: ‘Él [Cristo] los bautizará en Espíritu Santo y fuego’ (Lucas 3, 16) con la diferencia de que Jesús se aplica esto a sí mismo.

No paz sino división
En el momento de escribir este pasaje, Lucas se enfrenta a la situación local en la que ya existen muchas divisiones. En una sociedad en la que las personas se definen en términos de su lugar en la familia extensa, ser un seguidor de Cristo ciertamente sería una fuente de división… así que uno perdería su lugar en la sociedad.
Se nos recuerda la predicción de Simeón en la Presentación: este niño ‘está destinado a la rebelión y caída de muchos en Israel, destinado a ser una señal de rechazo’ (Lc 2, 34).
Jesús desafía a las personas; seguirlo no es una elección anodina. Da forma a nuestros valores y prioridades y estos cambios pueden causar conflictos significativos en nuestras relaciones dentro de la familia. Yendo más allá de la unidad familiar inmediata y mirando a la familia cristiana extendida, las declaraciones de Jesús han demostrado ser correctas; las divisiones entre los cristianos han dado lugar, a lo largo de los siglos, a diferentes facciones.

fuente: https://stbeunosoutreach.wordpress.com/

Escrito por

El lugar de encuentro de los Católicos latinos en Bangkok... de la mano de Cristo y bajo el amparo de María ... celebrando la fe en comunidad desde el 2002 ...

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