Lecturas del Domingo IV de Cuaresma (Domingo de Laetare) (B)

Dios tanto amó al mundo …

El amor de Dios por la humanidad se proclama a lo largo de la liturgia de este domingo. Las lecturas arrojan luz sobre nuestra historia de salvación y reflejan la profundidad del amor eterno que Dios expresa por todas las personas.

La primera lectura describe cómo, durante siglos, los profetas habían proclamado la verdad en el corazón del pacto de Dios con Israel. La gente se apartó de esta sabiduría. Fueron cautivos, no solo de invasores hostiles, sino también de sus caminos pecaminosos. Pero aunque el corazón de la gente se apartó de Dios, el amor de Dios permaneció. Con el tiempo, este amor se haría carne en la persona de Jesús.

El Salmo es un cántico de lamento y de profundo anhelo por liberarse de la esclavitud y el cautiverio. Después de los largos meses de restricciones del virus, nosotros también conocemos verdaderamente el dolor de esta pérdida y anhelamos la libertad.

En la segunda lectura, Pablo describe la profundidad del amor de Dios y su comprensión del sufrimiento de la humanidad. Pablo explica cómo la encarnación, la vida y la muerte de Jesús nos devuelve a todos la vida que siempre debimos vivir.

El evangelio de hoy vincula la historia del exilio de Israel con la encarnación, muerte y resurrección de Jesús. La profunda verdad en el corazón del pacto de Dios se le revela a Nicodemo, quien representa el conocimiento antiguo y la ley de Israel. Jesús trae luz y amor a un encuentro que se desarrolla en la oscuridad y la ignorancia.

Oremos para que nuestros propios corazones y los corazones de toda la humanidad se vuelvan hacia la luz del amor de Dios. Que cada uno de nosotros, en la forma en que vivimos nuestras vidas, manifieste el amor de Dios por el mundo.

fuente: https://stbeunosoutreach.wordpress.com/2021/03/05/fourth-sunday-of-lent-year-b-14th-march-2021/

Jesus and Nicodemus by Henry Ossawa Tanner

Ser cristiano no es sólo cumplir los mandamientos: hay que cumplirlos, eso es cierto; pero si te detienes ahí, no eres un buen cristiano. Ser un buen cristiano es dejar que el Espíritu entre en ti y te lleve, te lleve donde quiera. En nuestra vida cristiana muchas veces nos detenemos, como Nicodemo, ante el “por tanto”, no sabemos qué paso dar, no sabemos cómo hacerlo o no tenemos la confianza en Dios para dar este paso y dejar entrar al Espíritu. Nacer de nuevo es dejar que el Espíritu entre en nosotros y que sea el Espíritu quien me guíe y no yo y aquí: libre, con esta libertad del Espíritu que nunca sabrás dónde acabarás.

Papa Francisco, 20 de abril 2020

Lectura del segundo libro de las Crónicas 36, 14-16. 19-23
La indignación y la misericordia De Dios se manifiestan en el exilio y en la liberación de su pueblo

Todos los jefes de Judá, los sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus infidelidades, imitando todas las abominaciones de los paganos, y contaminaron el Templo que el Señor se había consagrado en Jerusalén. El Señor, el Dios de sus padres, les llamó la atención constantemente por medio de sus mensajeros, porque tenía compasión de su pueblo y de su Morada. Pero ellos escarnecían a los mensajeros de Dios, despreciaban sus palabras y ponían en ridículo a sus profetas, hasta que la ira del Señor contra su pueblo subió a tal punto, que ya no hubo más remedio.
Los caldeos quemaron la Casa de Dios, demolieron las murallas de Jerusalén, prendieron fuego a todos sus palacios y destruyeron todos sus objetos preciosos. Nabucodonosor deportó a Babilonia a los que habían escapado de la espada y estos se convirtieron en esclavos del rey y de sus hijos hasta el advenimiento del reino persa. Así se cumplió la palabra del Señor, pronunciada por Jeremías: «La tierra descansó durante todo el tiempo de la desolación, hasta pagar la deuda de todos sus sábados, hasta que se cumplieron setenta años.»
En el primer año del reinado de Ciro, rey de Persia, para se cumpliera la palabra del Señor pronunciada por Jeremías, el Señor despertó el espíritu de Ciro, el rey de Persia, y este mandó proclamar de viva voz y por escrito en todo su reino: «Así habla Ciro, rey de Persia: El Señor, el Dios del cielo, me ha dado todos los reinos de la tierra y él me ha encargado que le edifique una Casa en Jerusalén, de Judá. Si alguno de ustedes pertenece a ese pueblo, ¡que el Señor, su Dios, lo acompañe y que suba…!»

Palabra del Señor

Salmo Responsorial 136, 1-6
R: ¡Que no me olvide de ti, ciudad de Dios!

Junto a los ríos de Babilonia,
nos sentábamos a llorar, acordándonos de Sión.
En los sauces de las orillas
teníamos colgadas nuestras cítaras. R

Allí nuestros carceleros
nos pedían cantos,
y nuestros opresores, alegría:
«¡Canten para nosotros un canto de Sión!» R

¿Cómo podíamos cantar un canto del Señor
en tierra extranjera?
Si me olvidara de ti, Jerusalén,
que se paralice mi mano derecha. R

Que la lengua se me pegue al paladar
si no me acordara de ti,
si no pusiera a Jerusalén
por encima de todas mis alegrías. R

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso 2, 4-10
Muertos a causa de nuestros pecados, ustedes han sido salvados por su gracia

Hermanos:
Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, precisamente cuando estábamos muertos acausa de nuestros pecados, nos hizo revivir con Cristo -¡ustedes han sido salvados gratuitamente!- y con Cristo Jesús nos resucitó y nos hizo reinar con él en el cielo.
Así, Dios ha querido demostrar a los tiempos futuros la inmensa riqueza de su gracia por el amor que nos tiene en Cristo Jesús. Porque ustedes han sido salvados por su gracia, mediante la fe. Esto no proviene de ustedes, sino que es un don de Dios; y no es el resultado de las obras, para que nadie se gloríe.
Nosotros somos creación suya: fuimos creados en Cristo Jesús, a fin de realizar aquellas buenas obras, que Dios preparó de antemano para que las practicáramos.

Palabra del Señor

Aclamación Jn 3, 16
Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único,
para que todo el que crea en Él tenga Vida Eterna.

✠ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 3, 14-21
Dios envió a su Hijo para que el mundo se salve por Él

Gloria a Ti, Señor

Dijo Jesús:
«De la misma manera que Moisés
levantó en alto la serpiente en el desierto,
también es necesario
que el Hijo del hombre sea levantado en alto,
para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.
Sí, Dios amó tanto al mundo,
que entregó a su Hijo único
para que todo el que cree en Él no muera,
sino que tenga Vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo
para juzgar al mundo,
sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él, no es condenado;
el que no cree, ya está condenado,
porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
En esto consiste el juicio:
la luz vino al mundo,
y los hombres prefirieron
las tinieblas a la luz,
porque sus obras eran malas.
Todo el que obra mal
odia la luz y no se acerca a ella,
por temor de que sus obras sean descubiertas.
En cambio, el que obra conformea la verdad
se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto 
que sus obras han sido hechas en Dios.»

Palabra del Señor

Gloria a Ti, Señor Jesús

Te compartimos la reflexión de RezandoVoy.org, un proyecto de los Jesuitas de España, para este Domingo: https://rezandovoy.org/reproductor/oracion/2021-03-14

Sobre el Domingo de Laetare
En esta Misa se usa el color morado o rosa, pueden tocarse los instrumentos musicales y se puede adornar el altar con flores.

¿Sabes por qué el sacerdote puede usar ornamentos (la casulla) de color rosa?

Comencemos diciendo que el color rosa en los ornamentos litúrgicos, es propio de los domingos de “Gaudete” (el tercer domingo de Adviento) y “Laetare” (el cuarto domingo de Cuaresma), los sacerdotes tienen la opción de vestir una casulla rosa que sirve para recordar a los ayunadores y penitentes sobre la cercanía de la Navidad y la Pascua, y por tanto el cese de la penitencia, es recordarnos que la temporada de preparación llega a su fin y la gran fiesta está a la vuelta de la esquina.
El nombre de “Gaudete” viene de las palabras iniciales de la antigua antífona de entrada latina con la que se inicia la Santa Misa del día. Significa “alégrense”. De ahí el empleo del color rosa, que es símbolo de alegría.
El nombre “Laetare” también viene de la antífona y significa “festejen” y expresa que ya queda poco para llegar al feliz tiempo de la Resurrección.

Cuando vemos el color rosa en misa se nos está llamando a regocijarnos; el tiempo de penitencia llega a su fin y se acerca la celebración de la ¡Resurrección de Cristo!
En definitiva, si ves a al sacerdote vestido de rosa, recuerda la llamada a vivir con alegría. No se supone que debamos vivir nuestras vidas en una Cuaresma perpetua, sino experimentar la gran dicha de la Pascua y extender esa alegría a todos los que conozcamos.

fuente: http://www.mensajerodiocesano.com/2019/03/31/iv-domingo-de-cuaresma-laetare/

Escrito por

El lugar de encuentro de los Católicos latinos en Bangkok... de la mano de Cristo y bajo el amparo de María ... celebrando la fe en comunidad desde el 2002 ...

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