«Mis pensamientos
no son sus pensamientos»
Esta semana, las lecturas se centran en la generosidad de Dios, aunque a veces nos resulte difícil aceptar que los caminos de Dios no son los nuestros.
En la primera lectura, Isaías anima al pueblo de Israel a buscar al Señor y a volverse hacia Él, para que puedan experimentar su perdón y su compasión.
El salmo promete bondad y misericordia a todos los que invocan al Señor.
San Pablo (segunda lectura) habla de su dilema. Desea estar con Cristo, pero también reconoce que es necesario en la tierra para seguir predicando el Evangelio a su alrededor. Entre dos cosas buenas, elige la mejor: permanecer con vida por el bien de los nuevos cristianos.
El Evangelio ilustra aún más que los caminos de Dios no son los nuestros y que la generosidad divina no tiene límites. Aquí, Jesús narra la parábola de los trabajadores de la viña: todos reciben la misma paga, independientemente del número de horas que hayan pasado en el campo. Esta historia nos ayuda a comprender que, a los ojos de Dios, quienes se acercaron a Él más tarde en la vida valen tanto como aquellos que le han seguido desde el principio.
En nuestra oración de esta semana, podemos meditar más profundamente sobre el amor incondicional y la generosidad de Dios hacia todos nosotros, y recordarnos que sus caminos no son los nuestros. (*)

La tradición nos enseña que la justicia es, ante todo, una virtud, es decir, una disposición firme y estable que orienta nuestra conducta según la razón y la fe. La virtud de la justicia, en particular, consiste en la «constante y firme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que les es debido». En esta perspectiva, para el creyente, la justicia dispone «a respetar los derechos de cada uno y a establecer en las relaciones humanas la armonía que promueve la equidad respecto a las personas y al bien común» , objetivo que garantiza un orden en defensa del débil, de aquel que pide justicia porque es víctima de opresión, exclusión o indiferencia.
Son muchos los episodios evangélicos en los que la acción humana es evaluada desde una justicia capaz de derrotar el mal del abuso, como recuerda la insistencia de la viuda que logra que el juez recupere el sentido de lo justo (cf. Lc 18,1-8). Pero también una justicia superior que paga al trabajador de la última hora igual que al que trabajó todo el día (cf. Mt 20,1-16).
Papa León XIV
Jubileo de los Trabajadores por la Justicia
20 septiembre 2025
Lectura del libro de Isaías 55, 6-9
Los pensamientos de ustedes no son los míos
¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar,
llámenlo mientras está cerca!
Que el malvado abandone su camino
y el hombre perverso, sus pensamientos;
que vuelva al Señor, y Él le tendrá compasión,
a nuestro Dios, que es generoso en perdonar.
Porque los pensamientos de ustedes no son los míos,
ni los caminos de ustedes son mis caminos
– oráculo del Señor –
Como el cielo se alza por encima de la tierra,
así sobrepasan mis caminos y mis pensamientos
a los caminos y a los pensamientos de ustedes.
Palabra del Señor
Salmo Responsorial 144, 2-3. 8-9. 17-18.
R: El Señor está cerca de aquéllos que lo invocan
Día tras día te bendeciré,
y alabaré tu Nombre sin cesar.
¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza:
su grandeza es insondable! R
El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
el Señor es bueno con todos
y tiene compasión de todas sus criaturas. R
El Señor es justo en todos sus caminos
y bondadoso en todas sus acciones;
está cerca de aquellos que lo invocan,
de aquellos que lo invocan de verdad. R
Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos 1, 20b-26
Para mi la vida es Cristo
Hermanos,
Estoy completamente seguro de que ahora, como siempre, sea que viva, sea que muera, Cristo será glorificado en mi cuerpo.
Porque para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. Pero si la vida en este cuerpo me permite seguir trabajando fructuosamente, ya no sé qué elegir. Me siento urgido de ambas partes: deseo irme para estar con Cristo, porque es mucho mejor, pero por el bien de ustedes es preferible que permanezca en este cuerpo. Tengo la plena convicción de que me quedaré y permaneceré junto a todos ustedes, para que progresen y se alegren en la fe. De este modo, mi regreso y mi presencia entre ustedes les proporcionarán un nuevo motivo de orgullo en Cristo Jesús.
Palabra del Señor
Aleluya Cf. Hech 16, 14b
Señor, toca nuestro corazón,
para que aceptemos las palabras de tu Hijo.
✠ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 19, 30 – 20, 16
¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?
Gloria a Ti, Señor
Jesús dijo a sus discípulos: «Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros, porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envió a su viña.
Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo. Y ellos fueron.
Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: ¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?. Ellos le respondieron: Nadie nos ha contratado. Entonces les dijo: Vayan también ustedes a mi viña.
Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros.
Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada.
El propietario respondió a uno de ellos: Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?
Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos».
Palabra del Señor
Gloria a Ti, Señor Jesús
Como cada semana, nos unimos en oración, meditando la reflexión preparada por nuestros amigos de RezandoVoy.org, un proyecto de los Jesuitas de España, para este Domingo: https://rezandovoy.org/reproductor/2026-09-20
~ Creciendo en la Fe ~
Notas sobre las lecturas para este Domingo
Primera Lectura ~ Is 55, 6-9

El pasaje de hoy proviene del final de esa parte del Libro de Isaías, conocido como Segundo Isaías o Deutero-Isaías, es decir, Capítulos 40-55. Fue escrito hacia el final del exilio babilónico (587–537 a. C.). Cuando los persas conquistaron Babilonia, Ciro, su rey, permitió el regreso de los judíos a su tierra. Durante dos generaciones, los judíos habían mantenido su identidad mediante la tradición oral contando a sus nietos las glorias de Jerusalén.
Sin embargo, Jerusalén está ahora en ruinas y muchos judíos se mostraron reacios a volver, pensando que Dios los había abandonado y había roto el pacto que estableció con David (2 Samuel 7, 8-16). Entonces Isaías busca darles alguna esperanza. Incluso en los peores momentos, Dios está con ellos.
Isaías llama a los exiliados a dar los primeros pasos de regreso a Jerusalén, donde pueden encontrarse con el Señor. Sin embargo, los judíos dudan en regresar a una tierra que la mayoría de ellos no conoce. Se preguntan si serán bienvenidos, o si sus vidas como exiliados establecidos en Babilonia no sería mejor.
Isaías les muestra que el Dios que adoran es diferente. Él perdona todo y es compasivo: Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de ustedes.
Sin embargo, quienes aceptan la invitación del Señor debe cambiar su forma de ser. Isaías usa dos verbos clave: «Buscar» y «volver atrás». Ellos son su respuesta a los que no pueden imaginar que Dios puede guiar a su pueblo –nosotros– a una nueva vida. Pero con el Señor todas las cosas son posibles.
Podría establecerse un paralelo entre este viaje histórico de regreso a Jerusalén y nuestro propio viaje espiritual, el alejarse y el volver a Dios.
Evangelio ~ Mt 20, 1-16
La parábola de los trabajadores de la viña
Los capítulos 19 y 20 del Evangelio de Mateo relatan el viaje de 80 millas entre Galilea y Jerusalén. Aquí nos encontramos con Jesús, el maestro, de manera mas frecuente que al Jesús, hacedor de milagros. La parábola de hoy, los trabajadores de la viña, es exclusiva de Mateo, y viene inmediatamente después de la historia del joven rico. Los discípulos, que lo han dejado todo para seguir a Jesús, están desconcertados y Él los consuela.
Parábolas
La parábolas como ésta pueden describirse como historias extraídas de la vida cotidiana con un giro inesperado, dejando así cierta ambigüedad en nuestras mentes para estimular la reflexión. Así que aquí hay muchos vacíos en la historia que se dejan a nuestra imaginación. ¿Por qué se necesitaban tantos trabajadores adicionales? ¿Por qué los trabajadores contratados a último momento no fueron elegidos antes? Y así sucesivamente.
El dueño contrata trabajadores para su viñedo
Como resultado de la reorganización de Palestina, por parte del general romano Pompeyo, el Grande (63 a. C.), grandes sectores de la población habían sido desplazados de sus tierra. Herodes, el Grande, también expropió grandes áreas, entregándolas a funcionarios en su corte. Por lo tanto, muchos trabajadores agrícolas, pequeños arrendatarios y artesanos tuvieron que buscar trabajo diariamente en la plaza del pueblo o el mercado (el ágora). La industria vitivinícola era la fuente más común de empleo. Para los lectores judíos de Mateo, la viña es también un símbolo importante del Pueblo de Dios pasando necesidades (ver Isaías 5, Jeremías 12, 10; Salmo 80).
El alba y la hora undécima
En tiempos de Jesús, las horas se contaban desde el amanecer. Entonces el amanecer sería la primera hora, sobre las 6.00 horas; la tercera hora alrededor de las 9.00 horas; la hora undécima, 17.00 horas.
Un denario al día, un salario justo
Esta suma era suficiente para mantener a una familia durante uno o dos días. Por ley, a los trabajadores contratados había que pagarles al finalizar la jornada para que puedieran mantener a sus familias. Los judios estaban familiarizados con esto, ya que las reglas para abonarle a los trabajadores figuraban en el Libro de Deuteronomio (24, 14-15).
Pagar a los trabajadores empezando por los últimos en llegar
Esto es significativo para el desarrollo de la parábola. Genera expectativas entre los trabajadores de larga data, que suponen que van a conseguir más.
¿Por qué tener envidia porque soy generoso?
Mateo escribe en un momento crítico para la iglesia del primer siglo. Las comunidades estaban compuestos por judíos conversos originales, presentes desde la «primera hora», mientras que nuevos conversos gentiles, que se habían unido a las comunidades en el “último momento”, recibían el mismo trato y reconocimiento. Esto generaba descontento y quejas. (*)
(*) fuente: https://stbeunosoutreach.wordpress.com/



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