Las lecturas de este domingo nos animan a escuchar al Señor en todo momento, y también a escuchar a nuestro prójimo y a nuestras comunidades. Esto a veces requerirá un amor firme en nuestras relaciones.
En la Primera Lectura, el profeta Ezequiel es llamado a ser un centinela y subraya nuestra obligación de combatir el mal cuando lo encontramos.
El tema de la escucha, presente en todas las lecturas, se manifiesta claramente en el Salmo: «¡Ojalá hoy escucharan su voz! ¡No endurezcan sus corazones!».
San Pablo nos recuerda en la Segunda Lectura que el amor abarca todos los mandamientos. Estamos llamados a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
En el Evangelio, vemos a la joven Iglesia esforzándose por mantener los valores de Jesús, anteponiendo las exigencias del amor mutuo a la necesidad de estructuras. Jesús promete estar con nosotros y actúa en nuestras decisiones y en todo lo que hacemos.
«El amor no hace daño al prójimo», dice San Pablo. Recordemos estas palabras al celebrar este Tiempo de la Creación y oremos para trabajar con los demás por el bien de todos. (*)

La civilización del amor no nace de un gesto único y espectacular, sino de una suma de fidelidades pequeñas y tenaces, que hacen frente a la deshumanización. Por eso vale la pena detenerse y considerar algunos aspectos de cómo, cada uno en su ámbito, podemos colaborar en su construcción.
Papa León XIV
Carta Encíclica Magnifica Humanitas
Mayo 2026
Lectura de la profecía de Ezequiel 33, 7-9
Si tú no hablas para advertir al malvado, te pediré cuentas de su sangre
Así habla el Señor:
Hijo de hombre, Yo te he puesto como centinela de la casa de Israel: cuando oigas una palabra de mi boca, tú les advertirás de mi parte. Cuando yo diga al malvado: Vas a morir, si tú no hablas para advertir al malvado que abandone su mala conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre. Si tú, en cambio, adviertes al malvado para que se convierta de su mala conducta, y él no se convierte, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu vida.
Palabra del Señor
Salmo Responsorial 94, 1-2. 6-9
R: Ojalá hoy escuchen la voz del Señor
¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva!
¡Lleguemos hasta él dándole gracias,
aclamemos con música al Señor! R
¡Entren, inclinémonos para adorarlo!
¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros, el pueblo que él apacienta,
las ovejas conducidas por su mano. R
Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:
No endurezcan su corazón como en Meribá,
como en el día de Masá, en el desierto,
cuando sus padres me tentaron y provocaron,
aunque habían visto mis obras. R
Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 13, 8-10
El amor es la plenitud de la ley
Hermanos:
Que la única deuda con los demás sea la del amor mutuo: el que ama al prójimo ya cumplió toda la Ley. Porque los mandamientos: No cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás, y cualquier otro, se resumen en este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
El amor no hace mal al prójimo. Por lo tanto, el amor es la plenitud de la Ley.
Palabra del Señor
Aleluya 2 Cor 5, 19
Dios estaba en Cristo,
reconciliando al mundo consigo,
confiándonos la palabra de la reconciliación
✠ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 18, 15-20
Si te escucha, habrás ganado a tu hermano
Gloria a Ti, Señor
Jesús dijo a sus discípulos:
Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano.
Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.
También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos.
Palabra del Señor
Gloria a Ti, Señor Jesús
Te invitamos. como cada semana, a permanecer unidos en oración para escuchar la reflexión preparada por nuestros amigos de RezandoVoy.org, un proyecto de los Jesuitas de España, para este Domingo: https://rezandovoy.org/reproductor/2026-09-06
~ Creciendo en la Fe ~
Notas sobre las lecturas para este Domingo
Segunda Lectura ~ Rm 13, 8-10

Continuamos nuestra lectura de la Carta a los Romanos, que a lo largo de los siglos ha sido considerada una de los más influyentes de San Pablo. Fue escrita antes de cualquiera de los evangelios, probablemente c. 57-58 d.C. en Corinto, cuando Pablo estaba cerca del final de su tercer viaje misionero por el Mediterráneo oriental. La misma estaba dirigida a la Iglesia en Roma, que incluía tanto judíos como gentiles. Es inusual porque fue escrita a una Iglesia que Pablo todavía no había visitado.
La mayor parte del Capítulo 13 trata sobre la forma en que los cristianos deben actuar en público. Los versos 1–7 examinan las obligaciones de los cristianos hacia las autoridades civiles. En este pasaje Pablo analiza el comportamiento hacia los demás. La única obligación aquí es el amor mutuo. De esta manera los cristianos cumplen la Ley de Moisés, como se expresa en Levítico 19, 18: “Ama a tu prójimo como tú mismo’». En el Antiguo Testamento, esto sólo se aplicaba a «los hijos de tu gente (o tu pueblo)”, pero Pablo lo extiende a todos, cristianos o no. Esta idea también es expresada en su carta a los Gálatas (5, 14).
Los mandamientos se citan tal como aparecen en Éxodo (20, 13-17): ‘amar’ abarca todo lo que representan la Ley y los mandamientos.
En los versículos posteriores, Pablo explica en detalle el tipo de comportamiento que rompería estos mandamientos: «orgías y borracheras, promiscuidad o libertinaje, riñas o celos” (Romanos 13, 13). La élite romana de la época, siguiendo los excesos de su emperador Nerón, estaban demasiado dispuestos a olvidar los requisitos básicos de la Ley tal como se expresa en el Levítico.
Evangelio ~ Mt 18, 15-20
El capítulo dieciocho del Evangelio de Mateo a menudo se lo llama El sermón de la Iglesia. Se trata principalmente de enseñanzas sobre cómo resolver conflictos entre individuos, o entre las personas y su comunidad cristiana en el espíritu de Cristo. Los versículos 15 al 35 sólo se encuentran en Mateo. El pasaje de esta semana está enmarcado con dos parábolas que enfatizan la misericordia y el perdón y, el restaurar al redil quien se había perdido: la parábola de la oveja perdida y la del deudor que no perdona. Todo se puede dividir en tres secciones:
1. Resolver conflictos
En una sociedad donde salvar las apariencias y no manchar públicamente el honor era de suma importancia, Jesús propone la resolución de conflictos en tres pasos:
i. Habla con tu hermano a solas. El término «hermano» aquí indica un pariente cercano, un amigo, alguien de una comunidad cristiana muy unida. Mateo ya ha mencionado algo similar. un enfoque uno a uno para las disputas antes. (Mateo 5, 23-24)
ii. Lleva consigo dos o tres testigos. Mateo, quien escribe para una comunidad judía, se refiere aquí a las instrucciones dadas en Deuteronomio 19, 15. Se requiere la evidencia de dos testigos para sostener la acusación contra alguien.
iii. Informar sobre el conflicto a toda la comunidad. En tiempos de Mateo, estas comunidades de creyentes serían bastante pequeñas, no más de 20 a 30 personas. Ser tratado “como a un pagano o a un recaudador de impuestos” es una frase estándar, que significa todos aquellos inaceptables para una comunidad judía. Recordamos que Jesús dio la bienvenida a los recaudadores de impuestos (Mateo 9, 10-13). El enfoque, lo importante es escucharnos unos a otros y hacer todo lo posible para lograr el restaurar al hermano ofensor, la oveja perdida.
2. Desatar y atar
En este pasaje atar y desatar significan respectivamente condenar y desatar mediante la absolución. Así como Jesús le había dado a Pedro el poder de condenar y perdonar (Mateo 16, 19), los discípulos, habiendo recibido el Espíritu Santo, reciben poder hacer lo mismo.
3. Oración de la Comunidad
Era una creencia judía tradicional que Dios estaba presente entre aquellos que habían estudiado leyes. La oración de la comunidad tiene un gran poder, pero el grupo no es necesariaramente sea grande. Dos o tres personas es el número más pequeño al que se puede llamar una comunidad.
(*) fuente: https://stbeunosoutreach.wordpress.com/



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