«La paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar,
tomará bajo su cuidado sus corazones en Cristo Jesús».
Hoy concluye el Tiempo de la Creación, en la fiesta de San Francisco de Asís. Resulta muy apropiado que, en las lecturas de este domingo, se utilice la imagen de la viña para ilustrar nuestra relación con Dios.
Isaías (primera lectura) emplea un canto de amor para describir cómo Dios nos cuida y protege, pues somos sus preciadas vides. Aunque permanecemos arraigados en ese amor, no siempre damos los frutos del amor de Dios.
El salmo utiliza la misma imagen de la viña; es un canto de arrepentimiento y de anhelo por volver a la protección de Dios.
En el Evangelio, Jesús recurre a la imagen de la viña para ilustrar cómo el mensaje radical de amor de Dios —proclamado tanto por los antiguos profetas como por Él mismo— ha sido ignorado y rechazado. A pesar de ello, Jesús puede proclamar con confianza la verdad: aquello que la gente ha ignorado se convertirá en el fundamento de una nueva alianza de amor.
La carta de Pablo a los Filipenses (segunda lectura) nos asegura que, mediante la oración y la acción de gracias, no tenemos por qué temer, ya que nuestros corazones y mentes están protegidos en Cristo Jesús. Daremos buenos frutos cuando centremos nuestro corazón en lo que es verdadero, noble, justo, puro y amable en el Señor.
Que Cristo Jesús, quien guarda siempre nuestros corazones y nos sostiene en su amor, nos conceda el valor y la fortaleza para llevar una vida centrada en la verdad, la justicia, la paz y la compasión hacia todos. (*)

A todos los fieles católicos, a todos los cristianos, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad les dirijo un vehemente llamamiento: no temamos ensuciarnos las manos en la obra de nuestro tiempo. Como Nehemías, oremos, proyectemos con sabiduría, trabajemos con perseverancia, poniendo a Dios en el horizonte de nuestro actuar y al ser humano en el centro de nuestras decisiones. Entonces las piedras desechadas —los pobres, los enfermos, los migrantes, los pequeños— se convertirán en piedras angulares, y sobre la tierra surgirá un hogar común sólido y hospitalario, donde el amor y la verdad finalmente se encontrarán, y la justicia y la paz se besarán (cf. Sal 85,11). Esta es la bendición que imploramos a Dios y la tarea que tenemos por delante: ser constructores de comunión, no arquitectos de Babel; siervos del Reino que viene, no dueños de torres destinadas a derrumbarse. Y, con ánimo de pastor y de padre, pido a todos que detengan la construcción de la enésima Babel y que unan fuerzas para edificar en el bien, para que la humanidad nunca pierda su propia belleza y el mundo pueda reconocer una vez más, en el corazón del ser humano, el lugar donde Dios desea habitar.
Papa León XIV
Carta Encíclica Magnifica Humanitas [16]
Lectura del libro de Isaías 5, 1-7
La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel
Voy a cantar en nombre de mi amigo
el canto de mi amado a su viña.
Mi amigo tenía una viña
en una loma fértil.
La cavó, la limpió de piedras
y la plantó con cepas escogidas;
edificó una torre en medio de ella
y también excavó un lagar.
Él esperaba que diera uvas,
pero dio frutos agrios.
Y ahora, habitantes de Jerusalén
y hombres de Judá,
sean ustedes los jueces
entre mi viña y yo.
¿Qué más se podía hacer por mi viña
que yo no lo haya hecho?
Si esperaba que diera uvas,
¿por qué dio frutos agrios?
Y ahora les haré conocer
lo que haré con mi viña:
Quitaré su valla, y será destruida,
derribaré su cerco y será pisoteada.
La convertiré en una ruina,
y no será podada ni escardada.
Crecerán los abrojos y los cardos,
y mandaré a las nubes
que no derramen lluvia sobre ella.
Porque la viña del Señor de los ejércitos
es la casa de Israel,
y los hombres de Judá
son su plantación predilecta.
¡Él esperó de ellos equidad,
y hay efusión de sangre;
esperó justicia,
y hay gritos de angustia!
Palabra del Señor
Salmo Responsorial 79, 9. 12-16. 19-20
R: La viña del Señor es su pueblo
Tú sacaste de Egipto una vid,
expulsaste a los paganos y la plantaste
extendió sus sarmientos hasta el mar
y sus retoños hasta el Río. R
¿Por qué has derribado sus cercos
para que puedan saquearla
todos los que pasan?
Los jabalíes del bosque la devastan
y se la comen los animales del campo. R
Vuélvete, Señor de los ejércitos,
observa desde el cielo y mira:
ven a visitar tu vid, la cepa que plantó tu mano,
el retoño que tú hiciste vigoroso. R
Nunca nos apartaremos de ti:
devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre.
¡Restáuranos, Señor de los ejércitos,
que brille tu rostro y seremos salvados! R
Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los cristianos de Filipos 4, 6-9
Pongan esto en práctica y el Dios de la paz estará con ustedes
Hermanos:
No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús.
En fin, mis hermanos, todo lo que es verdadero y noble, todo lo que es justo y puro, todo lo que es amable y digno de honra, todo lo que haya de virtuoso y merecedor de alabanza, debe ser el objeto de sus pensamientos.
Pongan en práctica lo que han aprendido y recibido, lo que han oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará con ustedes.
Palabra del Señor
Aleluya Cf. Jn 15, 16
«Yo los elegí del mundo,
para que vayan y den fruto, ese fruto sea duradero»,
dice el Señor
✠ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 21, 33-46
Arrendará la viña a otros
Gloria a Tí, Señor
Jesús dijo a los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo:
«Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.
Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: Respetarán a mi hijo. Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia. Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron.
Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?». Le respondieron: «Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo».
Jesús agregó: «¿No han leído nunca en las Escrituras:
La piedra que los constructores rechazaron
ha llegado a ser la piedra angular:
esta es la obra del Señor,
admirable a nuestros ojos?
Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos».
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.
Palabra del Señor
Gloria a Tí, Señor Jesús
Te invitamos, como cada Domingo, a permanecer unidos en oración, meditando la reflexión preparada por nuestros amigos de RezandoVoy.org, un proyecto de los Jesuitas de España: https://rezandovoy.org/oracion/4512/domingo-4-de-octubre
~ Creciendo en la Fe ~
Notas sobre las lecturas para este Domingo
Segunda Lectura ~ Flp 4, 6-9
Esta es la tercera de cuatro secciones de la carta de Pablo a los Filipenses, elegida a su vez como la Segunda Lectura en cuatro domingos consecutivos. El P. Nicholas King, SJ señala cómo centra la atención «en Dios, en la oración y todo lo que es apropiado que pensemos y todo lo que debemos hacer” (notas a la nueva traducción de King del Nuevo Testamento, 2004).
Pablo, preocupado por la tranquilidad de espíritu y de corazón de sus amigos, los alienta a considerar las cosas positivamente; ver todo a la luz del amor de Dios. Él recomienda formas esenciales de vivir la vida en Cristo para alcanzar el ‘paz de Dios’, del ‘Dios de paz’ (uno de los títulos favoritos de Pablo para Dios).
‘No hay de qué preocuparse… Si necesitas algo, pídeselo a Dios…’
Aparte de las preocupaciones cotidianas que la mayoría de nosotros experimentamos, estas nuevos cristianos en Filipos también fueron objeto de persecución. Para aliviar la ansiedad, su necesidad esencial es orar. Pablo los anima a volverse a Dios en oración en todas y cada una de las situaciones, tanto en petición como en gratitud.

‘Llenen sus mentes con todo lo que es verdad’
Para evitar que el sufrimiento y que las dificultades los derroten, Pablo recomienda que centren su atención en todo lo que es “bueno y puro”, y por tanto de Dios, de manera que así no hay lugar para pensamientos que conduzcan a la desesperación.
‘Sigan haciendo todo lo que han aprendido de mí’
Pablo quiere que los filipenses recuerden su palabra y ejemplo, para que los pueda sostener en momentos en los que ya no esté con ellos. Él busca proteger a la Iglesia en crecimiento, y desa muy especialmente que puedan tener paz.
Evangelio ~ Mt 21, 33-43
Jesús enseña en el templo de Jerusalén después de expulsar a los vendedores y a los cambiadores de dinero (Mateo 21, 12-16). La tensión entre Jesús y los fariseos es creciente. Les cuenta esta historia a los principales sacerdotes y a los ancianos en respuesta a su pregunta: ‘¿Qué autoridad tienes para actuar así…?’ (v. 23)

La viña, el lagar y la torre
Estos detalles hacen eco de los del profeta Isaías (ver el primera lectura). En aquellos días, el lagar era un área grande, normalmente cubierto por mosaicos donde se depositaban las uvas y los trabajadores las pisaban para extraer el jugo. La torre sirvió de refugio a la familia del capataz y sirvió como vigía para proteger el viñedo de ladrones y merodeadores.
‘Este es el heredero… Vamos a matarlo’
Los inquilinos suponen erróneamente que el propietario ha fallecido. Sabían que si el terrateniente moría sin heredero, su tierra pasaría al primer reclamante. De manera que, asesinando al heredero, se convertirían en terratenientes. “¿Qué hará el propietario con esos inquilinos?” La pregunta de Jesús lleva a los judíos a pronunciar su propia condena.
«Escuchen otra parábola…»
Esta es la tercera parábola sobre una viña (ver Mateo 20, 1–16 y 21, 28–32). Para la audiencia de Mateo, esta historia en particular reflejaba una realidad que conocían demasiado bien: el descontento expresado por los inquilinos que trabajan para propietarios ausentes. Sabían que las parábolas de Jesús tenían un significado más profundo para ellos.
La Iglesia en tiempos de Mateo
El apóstol escribe para los judíos que ahora se están dando cuenta de que su comunidad decreyentes, la Iglesia, está cambiando. Cada vez más gentiles se unen a sus filas. Esta parábola les está ayudando a entender por qué esto es así.
Un pueblo que producirá sus frutos.
La responsabilidad de gestionar la viña –el Reino de Dios– ya no recae en unos pocos líderes (los “inquilinos”) pero en un “pueblo” completamente nuevo, una mezcla comunidad de judíos y gentiles conversos que formaron la iglesia cristiana primitiva en el siglo I d.C. (*)
(*) fuente: https://stbeunosoutreach.wordpress.com/



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