«Mi alma canta la grandeza del Señor»
En esta fiesta mariana, celebramos a Nuestra Señora, Asunta a la gloria por el poder salvador de su Hijo.
En el centro de la liturgia de hoy se encuentra la alegría de aquel hermoso momento de la visita de María a su prima Isabel (Evangelio). Estas dos mujeres, que no esperaban un embarazo, conciben hijos que, con el tiempo, traerán el reino de Dios a la tierra. La oración de gratitud de María por esta gran bendición prefigura las Bienaventuranzas que su Hijo, Jesús, proclamará y vivirá.
La Primera Lectura forma parte de la revelación a San Juan. En su visión, una mujer coronada da a luz a un hijo. Este niño es llevado al trono de Dios, y la salvación de Cristo es proclamada a las naciones.
El Salmo se titula «Canto de amor», y para el cristiano describe poéticamente el amor de Dios por su pueblo. Nos invita a escuchar y a volver nuestros corazones hacia Dios.
En la Segunda Lectura, retomamos el tema de la salvación de Cristo, también proclamada en la revelación de Juan. En Cristo todos serán vivificados.
En ambas lecturas iniciales, se percibe un aire triunfalista sobre la victoria de Dios sobre el mal en el mundo. En contraste, la visita de María a Isabel en el Evangelio revela cómo nuestra salvación se logra mediante la humildad y la sencillez de corazón. Los poderosos serán humillados y los débiles y humildes serán enaltecidos.
Oremos por un espíritu gozoso de gratitud por el amor salvador de Dios, para que también nosotros podamos proclamar con María: «Mi alma glorifica al Señor». (*)

En la cruz, Jesús pronunció libremente el “sí” que debía vaciar de poder a la muerte, esa muerte que aún se difunde cuando nuestras manos crucifican y nuestros corazones son prisioneros del miedo, de la desconfianza. En la cruz, venció la confianza; venció el amor, que es capaz de ver aquello que aún no llega; venció el perdón.
Y María estaba; estaba allí, unida al Hijo. Hoy podemos intuir que María somos nosotros cuando no huimos, somos nosotros cuando respondemos con nuestro “sí” a su “sí”. En los mártires de nuestro tiempo, en los testigos de la fe y de la justicia, de la mansedumbre y de la paz, ese “sí” sigue viviendo y sigue enfrentando a la muerte. De ese modo, este día de alegría es un día que nos compromete a decidir cómo y para quién vivimos.
Papa León XIV
Homilía
Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
15 agosto 2025
Lectura del libro del Apocalipsis 11, 19a; 12, 1-6a, 10ab
Una mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies
Se abrió el Templo de Dios que está en el cielo y quedó a la vista el Arca de su Alianza.
Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza.
Estaba embarazada y gritaba de dolor porque iba a dar a luz. Y apareció en el cielo otro signo: un enorme Dragón rojo como el fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y en cada cabeza tenía una diadema. Su cola arrastraba una tercera parte de las estrellas del cielo, y las precipitó sobre la tierra. El Dragón se puso delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo en cuanto naciera.
La Mujer tuvo un hijo varón que debía regir a todas las naciones con un cetro de hierro. Pero el hijo fue elevado hasta Dios y hasta su trono, y la Mujer huyó al desierto, donde Dios le había preparado un refugio.
Y escuché una voz potente que resonó en el cielo:
«Ya llegó la salvación,
el poder y el Reino de nuestro Dios
y la soberanía de su Mesías».
Palabra del Señor
Salmo Responsorial 44, 10b-12. 15b-16
R: ¡De pie a tu derecha está la Reina, Señor!
Una hija de reyes está de pie a tu derecha:
es la reina, adornada con tus joyas y con oro de Ofir. R
¡Escucha, hija mía, mira y presta atención!
Olvida tu pueblo y tu casa paterna,
y el rey se prendará de tu hermosura.
Él es tu señor: inclínate ante él. R
Las vírgenes van detrás, sus compañeras la guían;
con gozo y alegría entran al palacio real. R
Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los cristianos de Corinto 15, 20-27a
Cristo, el primero de todos, luego, aquellos que estén unidos a Él
Hermanos:
Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos. Porque la muerte vino al mundo por medio de un hombre, y también por medio de un hombre viene la resurrección.
En efecto, así como todos mueren en Adán, así también todos revivirán en Cristo, cada uno según el orden que le corresponde: Cristo, el primero de todos, luego, aquellos que estén unidos a él en el momento de su Venida.
En seguida vendrá el fin, cuando Cristo entregue el Reino a Dios, el Padre, después de haber aniquilado todo Principado, Dominio y Poder. Porque es necesario que Cristo reine hasta que ponga a todos los enemigos debajo de sus pies. El último enemigo que será vencido es la muerte, ya que Dios «todo lo sometió bajo sus pies».
Palabra del Señor
Aleluya
María fue llevada al cielo;
se alegra el ejército de los ángeles
✠ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1, 39-56
El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas; elevó a los humildes
Gloria a Ti, Señor
En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:
«¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».
María dijo entonces:
«Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios,
mi Salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora.
En adelante todas las generaciones me llamarán feliz,
porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:
¡su Nombre es santo!
Su misericordia se extiende de generación en generación
sobre aquellos que lo temen.
Desplegó la fuerza de su brazo,
dispersó a los soberbios de corazón.
Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías.
Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y de su descendencia para siempre».
María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.
Palabra del Señor
Gloria a Ti, Señor Jesús
En este Domingo, en que celebramos la Asunción de nuestra Madre, la Santísima Virgen María al cielo, te invitamos a permanecer unidos en oración meditando juntos la reflexión preparada por nuestros amigos de RezandoVoy.org, un proyecto de los Jesuitas de España: https://rezandovoy.org/reproductor/2026-08-15
~ Creciendo en la Fe ~
Notas sobre las lecturas para este Domingo
Primera Lectura ~ Ap 11, 19 – 12, 1– 6, 10
La palabra griega Apokalypsus significa «Revelación», y este último libro de la Biblia se conoce con ambos títulos. Es muy diferente de los demás libros del Nuevo Testamento, ya que narra visiones de acontecimientos y palabras que los seres humanos no suelen ver ni oír sobre el cielo y la tierra, ni en el pasado, ni en el presente, ni en el futuro.
Su autoría es objeto de debate. Desde sus inicios se le ha asociado con Juan, el autor del cuarto Evangelio, pero no hay certeza al respecto.
Su fecha probable es alrededor del año 95 d. C., aunque algunos estudiosos sugieren que fue escrito antes de la destrucción del Templo (70 d. C.). Su lenguaje e imágenes son impactantes y a menudo difíciles de comprender para la mentalidad contemporánea, que no siempre capta el simbolismo. El autor se dirige a su audiencia en clave.
El Arca de la Alianza es un símbolo de la presencia de Dios. Mientras que normalmente se guardaba en el Lugar Santísimo y solo el sumo sacerdote tenía acceso a ella, aquí está abierta a la vista de todos. La identidad de la mujer en este pasaje es multifacética. Griegos y hebreos habrían estado familiarizados con una mujer así. En la mitología griega, Leto, también con un velo de estrellas, da a luz a Apolo en el cielo; este mito fue adoptado por el emperador romano Nerón, quien mandó erigir estatuas que lo representaban como Apolo. Existían mitos egipcios similares. Sin embargo, el autor del Apocalipsis se apropia de estos antiguos mitos y se encuentran numerosas referencias al Antiguo Testamento: en el Génesis, el Señor le dice a la mujer que sufrirá dolores de parto; mientras que el profeta Miqueas describe a Jerusalén como una mujer dando a luz (Miqueas 4, 9-10).
La mujer encuentra refugio en el desierto, al igual que los israelitas cuando huían de Egipto (Éxodo 15-16).
No fue hasta el siglo IV que los exegetas comenzaron a ver a María en la mujer del Apocalipsis. Otros vieron en ella una personificación de la Iglesia primitiva, que luchaba por lograr la aceptación del Mesías mientras era atacada por el mal, representado aquí por el dragón. Protegida por Dios, la mujer coronada con las doce estrellas, que representan las doce tribus de Israel, se convierte en una visión que infunde aliento a las iglesias que sufren.
Evangelio ~ Lc 1, 39-56
Después de su encuentro con el ángel Gabriel, anunciando que va a concebir y tener un hijo, como también que su pariente Isabel está esperando un hijo a pesar de su gran edad, María se pone en camino para encontrarse con Isabel.
María partió en ese momento y se fue lo más rápido que pudo.
Lucas no da razones del viaje de María. ¿Era porque quería felicitar a Isabel; porque temía el estigma social local de estar embarazada antes del matrimonio; o porque estaba asustada y buscaba consuelo en un vieja amiga? Cada uno puede tener su propia respuesta. Lucas, sin embargo, da una idea de la inmediatez de la decisión de María.
Una ciudad en la región montañosa de Judá
Todo en el relato de Lucas contribuye a que este importante encuentro sea discreto. No se mencionan dignatarios locales poderosos, y la ubicación es una ciudad sin nombre en el campo. En una inversión del orden social normal de la época, las dos mujeres embarazadas ocupan un lugar central.
Isabel y María
El Antiguo Testamento tiene muchos ejemplos de mujeres mayores o estériles que concibieron contra todas las expectativas: Sara, Rebeca y Raquel en Génesis, y Ana en el primer libro de Samuel. María, sin embargo, es una niña: los estudiosos creen que era una adolescente, probablemente menor de 15 años.
Isabel está llena del Espíritu Santo
En el Evangelio de Lucas, esta expresión tiene el mismo significado que en el Antiguo Testamento: la persona recibe el poder de Dios para realizar una tarea especial.
Una visita de la Madre de mi Señor
Esta es la primera vez que Jesús es llamado Señor; Hasta ahora el término se ha relacionado con Dios, pero de ahora en adelante «El Señor» se referirá a Jesús, como en la exclamación del apóstol Tomás: «Mi Señor y mi Dios». (Juan 20, 28)
Promesas cumplidas
El encuentro entre María e Isabel es el encuentro entre el Antiguo Orden y el Nuevo. Isabel dará a luz a Juan, un profeta en la tradición del Antiguo Testamento, mientras que María dará a luz a Jesús, Dios hecho hombre. Él es el cumplimiento de todas las promesas hechas por Dios en el Antiguo Testamento.
El cántico de María: El Magnificat
El Antiguo Testamento tiene otros cánticos similares: Moisés y María (Éxodo 15) y Ana (1 Samuel 2, 1-10). Lucas también cita los cánticos de Zacarías y Simeón, conocidos respectivamente como «Benedictus» y «Nunc Dimittis» por sus palabras iniciales en latín.
fuente: https://stbeunosoutreach.wordpress.com/




Deja un comentario