Lecturas del Domingo de la Santísima Trinidad (S) (Ciclo ‘A’, 2026)

Lecturas del Domingo de la Santísima Trinidad (S) (Ciclo ‘A’, 2026)

El Dios del Amor y la Paz

Este domingo, tras las celebraciones de la Pasión y la Pascua, nos reunimos para reflexionar sobre el gran misterio de la Santísima Trinidad, que las une a todas.
En la Primera Lectura, Moisés sube al Monte Sinaí para interceder por su pueblo pecador. Entra en la nube de la presencia del Señor y descubre a un Dios de ternura, compasión y perdón.
El cántico que sigue proviene del Libro de Daniel y es un canto de alabanza para bendecir y glorificar a Dios en los cielos y en la creación.
San Pablo concluye su carta a los Corintios (Segunda Lectura) con una bendición de las tres Personas, un solo Dios.
El Evangelio forma parte de la conversación de Jesús con Nicodemo. Afirma claramente que el Padre entregó a su Hijo Jesús, con amor infinito, para darnos la vida eterna.
Que, esta semana, nos esforcemos por vivir en la comunión del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, difundiendo el amor y la paz de Dios.(*)

Lectura del libro del Éxodo 34, 4b-6. 8-9
El Señor es un Dios compasivo y bondadoso

En aquellos días:
Moisés subió a la montaña del Sinaí, como el Señor se lo había ordenado, llevando las dos tablas en sus manos.
El Señor descendió en la nube, y permaneció allí, junto a él. Moisés invocó el nombre del Señor. El Señor pasó delante de él y exclamó: «El Señor es un Dios compasivo y bondadoso, lento para enojarse, y pródigo en amor y fidelidad.
Moisés cayó de rodillas y se postró, diciendo: «Si realmente me has brindado tu amistad, dígnate, Señor, ir en medio de nosotros. Es verdad que este es un pueblo obstinado, pero perdona nuestra culpa y nuestro pecado, y conviértenos en tu herencia».

Palabra del Señor

Salmo Responsorial Dn 3, 52-56
R: A ti, eternamente, gloria y honor

Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres,
alabado y exaltado eternamente.
Bendito sea tu santo y glorioso Nombre,
alabado y exaltado eternamente. R

Bendito seas en el Templo de tu santa gloria,
aclamado y glorificado eternamente por encima de todo.
Bendito seas en el trono de tu reino,
aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. R

Bendito seas tú, que sondeas los abismos
y te sientas sobre los querubines,
alabado y exaltado eternamente por encima de todo.
Bendito seas en el firmamento del cielo,
aclamado y glorificado eternamente. R

Lectura de la segunda carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 13, 11-13
La gracia de Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo

Hermanos:
Alégrense, trabajen para alcanzar la perfección, anímense unos a otros, vivan en armonía y en paz. Y entonces, el Dios del amor y de la paz permanecerá con ustedes.
Salúdense mutuamente con el beso santo. Todos los hermanos les envían saludos.
La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo permanezcan con todos ustedes.

Aleluya Cf. Apoc 1, 8
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
al Dios que es, que era y que viene.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 3, 16-18
Dios envió a su Hijo para que el mundo se salve por Él

Gloria a Tí, Señor

Dijo Jesús:
Dios amó tanto al mundo,
que entregó a su Hijo único
para que todo el que cree en él no muera,
sino que tenga Vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo
para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él, no es condenado;
el que no cree, ya está condenado,
porque no ha creído
en el nombre del Hijo único de Dios.

Palabra del Señor

Gloria a Tí, Señor Jesús

Bajo el amparo de la Santísima Trinidad y para continuar viviendo juntos en la alegría del Evangelio, nos unimos en oración meditando juntos la reflexión de nuestros amigos de RezandoVoy.org, un proyecto de los Jesuitas de España: https://rezandovoy.org/reproductor/2026-05-31

~ Creciendo en la Fe ~
Notas sobre las lecturas para este Domingo

Hoy la Iglesia celebra la Solemnidad de la Santísima Trinidad – un misterio que está en el corazón de nuestra fe cristiana. Aunque la palabra «Trinidad» no aparecen en la Biblia y no se define fácilmente, fue fundamental para la experiencia de los primeros creyentes, ya que es central para la nuestra. Nuestra identidad cristiana está definida por nuestro bautismo ‘en el nombre del Padre, del Hijo y el Espíritu Santo”, y reconocemos a la Trinidad cada vez que hacemos la señal de la cruz.

Segunda Lectura ~ 2Cor 13, 11-14

Pablo escribió su Segunda Carta a los Corintios desde Macedonia, después de salir de Éfeso, probablemente en el otoño del año 57 d. C. Es una de sus cartas más personales y nos permite conocer a Pablo como persona. Su integridad ha sido atacada y Pablo se siente herido por las disensiones de la joven Iglesia de Corinto. Ahora necesita reafirmar su autoridad. El pasaje de hoy constituye las últimas líneas de su Carta: su conclusión y bendición final.
Pablo exhorta a los corintios a vivir en paz, saludándose con un beso, la forma común de saludar a los miembros de la familia. Los cristianos deben ser como hermanos en sus relaciones. El beso también era posiblemente un gesto utilizado en las liturgias y la forma habitual en que los rabinos se saludaban.
Los «Santos» mencionados aquí son los miembros de otras iglesias en Macedonia, y quizás también los miembros de la comunidad de Jerusalén, que se encontraban en el centro de la Iglesia. Pablo también se refiere a menudo a otros cristianos como «santos».
La frase final fue utilizada por los primeros concilios de la Iglesia (como Nicea, 325) para ejemplificar la teología de la Trinidad, pero no tenía tal connotación cuando el propio San Pablo la escribió. Gracia, amor y comunión son, sin embargo, las cualidades esenciales de una comunidad cristiana ejemplar.

Evangelio ~ Jn 3, 16-18

Jesús habla con Nicodemo
Nicodemo, un nombre común en la época, solo aparece en el Evangelio de San Juan. Era un fariseo y miembro del Sanedrín, un consejo de 23 jueces designados en cada ciudad.
El Evangelio de hoy forma parte de una historia más extensa donde Jesús dialoga y enseña a Nicodemo, en un diálogo típico del Evangelio de Juan (compárese con la mujer en el pozo, en el tercer domingo de Cuaresma, Ciclo A). Estos diálogos permiten a Jesús (o al propio San Juan, en ocasiones) explicar un malentendido y profundizar en el verdadero significado espiritual de sus palabras.

«Porque de tal manera amó Dios al mundo»
Este versículo es posiblemente uno de los más conocidos y queridos de la Biblia. En Jesús tenemos el ejemplo supremo del amor de Dios. Nos conmueve y nos transforma.
«Nosotros debemos amar, porque Dios nos amó primero» (1 Juan 4:19).
La audiencia de San Juan, hacia finales del siglo I, vivía con temor a los romanos y a los judíos tradicionalistas. Corrían el peligro de desarrollar una mentalidad de «ellos y nosotros». San Juan les dice que el amor de Dios es para todo el mundo y que Jesús es el instrumento para reconducir a las personas a Dios.

Contrastes y símbolos
Luz y oscuridad
Nicodemo va a ver a Jesús de noche. En él podemos ver a todos los buscadores, al principio en la oscuridad, pero luego emergiendo a la luz (19:39). Este contraste es uno de los favoritos de San Juan. Quienes desconocen el amor de Dios viven en la oscuridad. En Jesús encuentran luz, fidelidad y amor.

Condenar y salvar
La salvación se nos ofrece a través de Jesús por el amor de Dios. La condena no es el propósito de la Encarnación. Nos condenamos a nosotros mismos al alejarnos de Dios, al elegir hacer lo que nos plazca, al ser autosuficientes —como Adán, por ejemplo— y al rechazar a su Hijo.

Creer o no creer en el nombre de Jesús
Otra forma de decir «creer» podría ser «confiar» en Dios, presente a su pueblo a través de su Hijo. Nuestra fe se basa en una relación de confianza con Jesús, el Hijo de Dios, y en el inmenso amor entre Padre e Hijo, es decir, el
Espíritu.

(*) fuente: https://stbeunosoutreach.wordpress.com/

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