Lecturas del Domingo III del Tiempo de Cuaresma (Ciclo ‘A’, 2026)

Lecturas del Domingo III del Tiempo de Cuaresma (Ciclo ‘A’, 2026)

Señor, danos de beber

A partir de este domingo, los Evangelios de Cuaresma provienen de Juan y se centran en encuentros muy personales con Jesús. Hoy, Jesús se arriesga al escándalo al acercarse a una mujer samaritana junto a un pozo. Al ver su profunda necesidad de sanación, la invita a beber del pozo de agua viva. Él es el Mesías que ella ha estado esperando, y su respuesta es un modelo de discipulado cristiano. Ella cree, y con una fe gozosa, invita a otros de su comunidad a encontrarse con Jesús (Evangelio).
La Primera Lectura contrasta marcadamente con esta imagen de fe y entrega. Moisés ha sacado al pueblo elegido de Dios de la esclavitud de Egipto. Años de exilio en el desierto los hacen murmurar y dudar. Están cansados ​​y sedientos. Dios escucha su clamor y les provee un manantial de agua.
El Salmo reflexiona sobre esta dolorosa etapa de la historia de Israel y nos anima a ser alegres y fieles; escuchando siempre la voz de Dios y sin endurecer nuestro corazón hacia él.
La Segunda Lectura es una hermosa carta de amor que nos recuerda que el amor de Dios se derrama eternamente en nuestros corazones. Bendecidos por su gran amor, nunca debemos perder la esperanza, sin importar las pruebas que enfrentemos.
Llenos de este amor y sostenidos por el agua viva, nosotros también estamos llamados a ir más allá de nuestras zonas de confort para derramar el amor de Dios en los demás. Esta semana, oremos por la gracia de responder generosamente a este amor y, como la samaritana, invitar a otros a creer y a ser transformados por el amor sanador de Dios. (*)

Lectura del libro del Éxodo 17, 1-7
Danos agua para beber

Toda la comunidad de los israelitas partió del desierto de Sin y siguió avanzando por etapas, conforme a la orden del Señor. Cuando acamparon en Refidím, el pueblo no tenía agua para beber. Entonces acusaron a Moisés y le dijeron:
«Danos agua para que podamos beber».
Moisés les respondió:
«¿Por qué me acusan? ¿Por qué provocan al Señor?»
El pueblo, torturado por la sed, protestó contra Moisés diciendo:
«¿Para qué nos hiciste salir de Egipto? ¿Sólo para hacernos morir de sed, junto con nuestros hijos y nuestro ganado?»
Moisés pidió auxilio al Señor, diciendo:
«¿Cómo tengo que comportarme con este pueblo, si falta poco para que me maten a pedradas?»
El Señor respondió a Moisés:
«Pasa delante del pueblo, acompañado de algunos ancianos de Israel, y lleva en tu mano el bastón con que golpeaste las aguas del Nilo. Ve, porque yo estaré delante de ti, allá sobre la roca, en Horeb. Tú golpearás la roca, y de ella brotará agua para que beba el pueblo.»
Así lo hizo Moisés, a la vista de los ancianos de Israel.
Aquel lugar recibió el nombre de Masá -que significa «Provocación»- y de Meribá -que significa «Querella»- a causa de la acusación de los israelitas, y porque ellos provocaron al Señor, diciendo: «¿El Señor está realmente entre nosotros, o no?

Palabra del Señor

Salmo Responsorial 94, 1-2. 6-9
R: Cuando escuchen la voz del Señor, no endurezcan el corazón

¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva!
¡Lleguemos hasta él dándole gracias,
aclamemos con música al Señor. R

¡Entren, inclinémonos para adorarlo!
¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!
Porque Él es nuestro Dios,
y nosotros, el pueblo que Él apacienta,
las ovejas conducidas por su mano. R

Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:
«No endurezcan su corazón como en Meribá,
como en el día de Masá, en el desierto,
cuando sus padres me tentaron y provocaron,
aunque habían visto mis obras.» R

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 5, 1-2. 5-8
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo

Hermanos:
Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por Él hemos alcanzado, mediante la fe, la gracia en la que estamos afianzados, y por Él nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo,que nos ha sido dado.
En efecto,cuando todavía éramos débiles, Cristo, en el tiempo señalado, murió por los pecadores. Difícilmente se encuentra alguien que dé su vida por un hombre justo; tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor. Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores.

Palabra del Señor

Aclamación antes del Evangelio Jn 4, 42. 15
Señor, Tú eres verdaderamente el Salvador del mundo;
dame agua viva para que no tenga más sed.

✠ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 4, 5-42

Gloria a Ti, Señor

Jesús llegó a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob había dado a su hijo José. Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era la hora del mediodía.
Una mujer de Samaría fue a sacar agua, y Jesús le dijo: «Dame de beber».
Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos.
La samaritana le respondió: «¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?». Los judíos, en efecto, no se trataban con los samaritanos.
Jesús le respondió:
«Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice:
“Dame de beber”,
tú misma se lo hubieras pedido,
y él te habría dado agua viva».
«Señor, le dijo ella, no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo. ¿De dónde sacas esa agua viva? ¿Eres acaso más grande que nuestro padre Jacob, que nos ha dado este pozo, donde él bebió, lo mismo que sus hijos y sus animales?»
Jesús le respondió:
«El que beba de esta agua tendrá nuevamente sed,
pero el que beba del agua que yo le daré,
nunca más volverá a tener sed.
El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna».
«Señor, le dijo la mujer, dame de esa agua para que no tenga más sed y no necesite venir hasta aquí a sacarla».
Jesús le respondió: «Ve, llama a tu marido y vuelve aquí».
La mujer respondió: «No tengo marido».
Jesús continuó: «Tienes razón al decir que no tienes marido, porque has tenido cinco y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad».
La mujer le dijo: «Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en esta montaña, y ustedes dicen que es en Jerusalén donde se debe adorar».
Jesús le respondió:
«Créeme, mujer, llega la hora
en que ni en esta montaña ni en Jerusalén se adorará al Padre.
Ustedes adoran lo que no conocen;
nosotros adoramos lo que conocemos,
porque la salvación viene de los judíos.
Pero la hora se acerca, y ya ha llegado,
en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad,
porque esos son los adoradores que quiere el Padre.
Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad».
La mujer le dijo: «Yo sé que el Mesías, llamado Cristo, debe venir. Cuando él venga, nos anunciará todo».
Jesús le respondió: «Soy yo, el que habla contigo».
En ese momento llegaron sus discípulos y quedaron sorprendidos al verlo hablar con una mujer. Sin embargo, ninguno le preguntó: «¿Qué quieres de ella?» o «¿Por qué hablas con ella?»
La mujer, dejando allí su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente: «Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que hice. ¿No será el Mesías?»
Salieron entonces de la ciudad y fueron a su encuentro.
Mientras tanto, los discípulos le insistían a Jesús, diciendo: «Come, Maestro». Pero él les dijo: «Yo tengo para comer un alimento que ustedes no conocen».
Los discípulos se preguntaban entre sí: «¿Alguien le habrá traído de comer?»
Jesús les respondió:
«Mi comida
es hacer la voluntad de aquel que me envió
y llevar a cabo su obra.
Ustedes dicen que aún faltan cuatro meses para la cosecha.
Pero yo les digo: Levanten los ojos y miren los campos:
ya están madurando para la siega.
Ya el segador recibe su salario
y recoge el grano para la Vida eterna;
así el que siembra y el que cosecha
comparten una misma alegría.
Porque en esto se cumple el proverbio:
“Uno siembra y otro cosecha”.
Yo los envié a cosechar
adonde ustedes no han trabajado;
otros han trabajado, y ustedes recogen el fruto de sus esfuerzos».
Muchos samaritanos de esa ciudad habían creído en él por la palabra de la mujer, que atestiguaba: «Me ha dicho todo lo que hice». Por eso, cuando los samaritanos se acercaron a Jesús, le rogaban que se quedara con ellos, y él permaneció allí dos días. Muchos más creyeron en él, a causa de su palabra. Y decían a la mujer:
«Ya no creemos por lo que tú has dicho; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es verdaderamente el Salvador del mundo».

Palabra del Señor

Gloria a Ti, Señor Jesús

Nutridos por la Palabra de Vida, continuamos nuestro peregrinar cuaresmal y, uniéndonos en oración, meditamos juntos la reflexión preparada por nuestros amigos de RezandoVoy.org, un proyecto de los Jesuitas de España, para este Domingo: https://rezandovoy.org/reproductor/2026-03-08

~ Creciendo en la Fe ~
Notas sobre las lecturas para este Domingo

Segunda Lectura ~ Rm 5, 1-2. 5-8

La Carta de san Pablo a los Romanos, que ocupa el primer lugar en las Epístolas del Nuevo Testamento, no es de hecho, la primera carta de Pablo. Se piensa que la escribió a mediados del siglo I d.C., probablemente en Corinto, en el camino de regreso de su tercer viaje misionero en el Mediterráneo oriental.
Aquí escribe a la iglesia de Roma para anunciar su visita, queriendo presentarse, y darles una exposición extensa de su comprensión del Evangelio. Sin embargo, debido a que aún nolos conocía, Pablo no trata los problemas específicos de la iglesia en Roma, que incluía judíos y gentiles. Esta epístola ha influido en la teología cristiana más que ninguna otra. En el primeros cuatro capítulos, Pablo demostró que somos juzgados justos por fe. Aquí en el capítulo 5 muestra que ser justo, o ‘justificado’ trae sobre una reconciliación, una profunda paz y armonía y una amistad eterna con Dios.
Pablo se enfoca en:

  • el pasado: el estar reconciliados;
  • el presente: vivir en estado de gracia;
  • el futuro: mirar hacia adelante con esperanza a la gloria de Dios.

En lo que podría verse como una paradoja, habla de una esperanza confiada. Pablo tiene total confianza porque el Espíritu Santo ha derramado el amor de Dios en su corazón. De hecho, vv. 5–8 será conducivo a la doctrina de la Trinidad. Pablo ‘se jacta’ de su estado de gracia, y la palabra hebrea traducida aquí no sólo significa fanfarronear. En el contexto actual también significa ‘regocijarse’, ‘exaltar en’ o ‘gloriarse’. Por la muerte de Cristo cuando “todavía éramos débiles” (es decir, cuando aún no conocíamos al Señor Jesús), Dios muestra su incondicional, espontáneo amor por nosotros.

Evangelio ~ Jn 4, 5-15

La mujer samaritana

Esta historia solo se encuentra en el Evangelio de Juan. Es uno de varios encuentros personales entre individuos y Jesús, como Nicodemo; el funcionario real; el ciego de nacimiento; Pilato; María Magdalena; y Tomás, entre otros, que cambian para siempre sus vidas.

Sicar, un pueblo samaritano
No que se encuentra en los mapas de la zona. Algunos creen que es una corrupción griega de Sequem; otros el pueblo de Askar. Ambos están cerca del pozo.

El pozo de Jacob
Mide unos 125 pies de profundidad. No es, como muchos otros pozos en la zona, una cisterna llena de agua de lluvia recogida que podría volverse rancia y contaminada en un caliente clima. Es alimentado por manantiales subterráneos, para que las aguas permanezcan fresca. Es por eso que en ese tiempo que la gente llamaba al agua de este pozo ‘agua viva’. Así como el significado literal de ‘agua corriente’, ‘agua viva’ es una expresión del Antiguo Testamento que significa revelación divina o vitalidad (ver Jeremías 2, 13; 17, 13; o Ezequiel 47, 1–12). En el Evangelio joánico también indica eal Espíritu Santo (7, 38-39).
La mayoría de las mujeres samaritanas habrían recogido agua en el frescor de la mañana. El pozo era un lugar donde podían socializar. La mujer de la historia puede haber qquerido evitarlos, tal vez sintiéndose excluida o rechazada debido a su historia matrimonial un tanto accidentada.

‘Dame de beber’
Jesús rompe las barreras sociales tradicionales. Los hombres, en un lugar público, solo hablaban a mujeres que eran parientes consanguíneos.

Judíos y samaritanos
Los samaritanos eran judíos que se mezclaron con extranjeros traídos de Babilonia y Media por los conquistadores asirios en el 722 a. para así colonizar la tierra con habitantes que les serían leales. Ellos no reconocen a Jerusalén como el lugar para adorar a Dios pues ellos lo hacían en el monte Gerizim, cerca de la ciudad de Siquem. Sólo aceptaron los primeros cinco libros del Antiguo Testamento, pero esperaban la venida de un Mesías.
Los judíos consideraban a los samaritanos y sus posesiones como ritualmente impuros. Juan utiliza hábilmente la incomprensión, la ironía y los cambios de tema para retratar a Jesús rompiendo tabúes sociales como la discriminación de género, la pureza ritual, la hostilidad y el estigma moral asociado a varios matrimonios.

(*) fuente: https://stbeunosoutreach.wordpress.com/

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Últimas Entradas