Lecturas del Domingo VI del Tiempo durante el Año (Ciclo ‘A’, 2026)

Lecturas del Domingo VI del Tiempo durante el Año (Ciclo ‘A’, 2026)

Guíanos, por amor a tu Nombre

Este domingo, las lecturas nos invitan a reflexionar sobre las leyes de Dios y la verdadera sabiduría. Nuestra actitud puede depender de si respondemos a la ley de amor de Dios o la vemos solo como una imposición legal.
En la primera lectura, Ben Sirácida subraya cómo Dios nos ha dado directrices amorosas, pero depende totalmente de nosotros cómo respondamos. Dios también nos ha dado el don del libre albedrío.
El salmista alaba la ley de Dios: experimentaremos felicidad si buscamos a Dios y seguimos sus caminos.
San Pablo (segunda lectura) señala que la verdadera sabiduría proviene de Dios. Solo el Espíritu de Dios puede alcanzar la profundidad de todas las cosas.
San Mateo, en el Evangelio, describe la relación entre la Ley de Moisés y la visión más radical de Jesús. Jesús no vino a abolir la Ley, sino a darle plenitud.
Durante esta semana, mientras nos esforzamos, con la gracia de Dios, por seguir su ley, que el ejemplo de tantos que nos rodean, nos inspiren a seguir el camino de la Vida. (*)

Lectura del libro del Eclesiástico 15, 15-20
A nadie le ordenó ser impío

Si quieres, puedes observar los mandamientos y cumplir fielmente lo que le agrada. Él puso ante ti el fuego y el agua: hacia lo que quieras, extenderás tu mano. Ante los hombres están la vida y la muerte: a cada uno se le dará lo que prefiera.
Porque grande es la sabiduría del Señor, él es fuerte y poderoso, y ve todas las cosas.
Sus ojos están fijos en aquellos que lo temen y él conoce todas las obras del hombre. A nadie le ordenó ser impío ni dio a nadie autorización para pecar.

Palabra del Señor

Salmo Responsorial 118, 1-2. 4-5. 17-18. 33-34
R: Felices los que siguen la ley del Señor

Felices los que van por un camino intachable,
los que siguen la ley del Señor.
Felices los que cumplen sus prescripciones
y lo buscan de todo corazón. R

Tú promulgaste tus mandamientos
para que se cumplieran íntegramente.
¡Ojalá yo me mantenga firme
en la observancia de tus preceptos. R

Sé bueno con tu servidor,
para que yo viva y pueda cumplir tu palabra.
Abre mis ojos,
para que contemple las maravillas de tu ley. R

Muéstrame, Señor, el camino de tus preceptos,
y yo los cumpliré a la perfección.
Instrúyeme, para que observe tu ley
y la cumpla de todo corazón. R

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 2, 6-10
Una sabiduría que Dios preparó para nuestra gloria antes que existiera el mundo

Hermanos,
Es verdad que anunciamos una sabiduría entre aquellos que son personas espiritualmente maduras, pero no la sabiduría de este mundo ni la que ostentan los dominadores de este mundo, condenados a la destrucción.
Lo que anunciamos es una sabiduría de Dios, misteriosa y secreta, que él preparó para nuestra gloria antes que existiera el mundo; aquella que ninguno de los dominadores de este mundo alcanzó a conocer, porque si la hubieran conocido no habrían crucificado al Señor de la gloria.
Nosotros anunciamos, como dice la Escritura, lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que lo aman.
Dios nos reveló todo esto por medio del Espíritu, porque el Espíritu lo penetra todo, hasta lo más íntimo de Dios.

Palabra del Señor

Aleluya Cf. Mt 11, 25
Bendito eres, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños.

✠ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5, 17-37
Se dijo a los antepasados… pero Yo les digo

Gloria a Ti, Señor

Jesús dijo a sus discípulos:
No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.
Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.
El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.
Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.
Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego.
Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.
Ustedes han oído que se dijo: No cometerás adulterio. Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena. Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.
También se dijo: El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio. Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.
Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor. Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey. No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos.
Cuando ustedes digan «sí», que sea sí, y cuando digan «no», que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.

Palabra del Señor

Gloria a Ti, Señor Jesús

Te invitamos, como cada Domingo, a permanecer unidos en oración, meditando junto la reflexión preparada por nuestros amigos de Rezando Voy.org, un proyecto de los Jesuitas de España: https://rezandovoy.org/reproductor/2026-02-15

~ Creciendo en la Fe ~
Notas sobre las lecturas de la semana

Primera Lectura ~ Eclo 15, 15-20

El Eclesiástico toma su nombre de su autor, Jesúa ben Sirá, y también se conoce como el Eclesiástico. Aparece en la secuencia principal de textos de la Biblia utilizada por la Iglesia Católica Romana, aunque la tradición protestante lo sitúa dentro de los apócrifos. El texto fue escrito en hebreo por Jesúa, maestro de la fe judía nacido en Jerusalén alrededor del año 180 a. C., y traducido al griego por su nieto (cuyo nombre no se menciona) poco después.
El Eclesiástico recibió el nombre de Eclesiástico («el libro de la Iglesia») cuando se tradujo al latín, debido a su frecuente uso en la enseñanza cristiana. Forma parte de la «tradición sapiencial» de las Escrituras y consta de varios dichos sabios, similares al Libro de los Proverbios. Estos, en su mayoría, defienden el judaísmo, su culto, lengua y cultura. La influencia griega era muy fuerte en aquella época; algunos judíos habían empezado a hablar griego en su trato cotidiano. Era un libro popular entre los primeros cristianos, quienes lo utilizaban como guía para la formación moral y religiosa de los catecúmenos.
Los griegos creían que las personas eran peones en manos de dioses volubles, pero el Sirácida se esfuerza por demostrar que Dios es amoroso y bondadoso, dándonos libre albedrío para elegir entre hacer el bien o el mal. Los mandamientos existen para orientarnos. Al ejercer su libre albedrío, cada individuo puede elegir la vida (representada aquí por el agua) obedeciendo la Ley, o la muerte (representada aquí por el fuego) negándose a obedecerla.
Nuestro Dios omnisciente y todopoderoso, por amor a nosotros, nos deja, sin embargo, libres para tomar nuestras propias decisiones. Los cristianos contemporáneos se enfrentan a los mismos desafíos que los judíos de la época del Sirácida. ¿Elegimos la vida y los valores de Cristo, o la muerte y el secularismo?

Evangelio ~ Mt 5, 17-37

Mateo continúa su primer discurso conocido como ‘El Sermón de la Montaña’.

La Ley de Moisés
Esta Ley era sagrada para los judíos. Constituía un resumen de toda la sabiduría y encuentra en los primeros cinco libros de la Biblia, el Pentateuco, también llamado Torá. En tiempos de Jesús, los escribas y los fariseos buscaban proporcionar información detallada, explicaciones de la Ley y veían el cumplimiento de todos sus detalles como el único camino a la perfección. En este pasaje, Mateo muestra la posición de Jesús hacia la Ley en general. Él elige cuatro leyes fundamentales para la enseñanza rabínica y describe cómo a lo largo de los años se han diluido. Luego va al corazón de la Ley y se enfoca en el espíritu más que en la letra de la ley. El verdadero discípulo tendrá que ir más allá de la Ley adaptada por los escribas para entrar en «el reino de los cielos». Tener una actitud legalista, es decir, una que equipara la justicia, o hacer la voluntad de Dios, con el cumplimiento externo de un código de conducta – no es suficiente.

Asesinato e ira
Jesús vincula el asesinato y la ira. Uno es a menudo la causa del otro. El pone las relaciones fraternales antes que las obligaciones cultuales. Depende de uno buscar la reconciliación, poniendo el amor, de Dios, de los demás, de unomismo, por encima de todas las cosas.

Adulterio y divorcio
Aquí nuevamente, Jesús va más allá de las interpretaciones de los escribas contemporáneos sobre el divorcio y adulterio. Le gusta usar la hipérbole aramea, eso es, exagerar un problema para hacer hincapié en lo importante. La invitación a la automutilación no debe tomarse literalmente ya que esta práctica estaba prohibida a los judíos, una regla sobre la que Jesús habrá sido muy consciente. Él está animando a sus discípulos a tomar la moralidad sexual en pensamientos y actos muy en serio. Deben tomar medidas decisivas para comportarse con amor.

Juramentos
Un juramento invoca a Dios para dar fe de la verdad de la palabra de uno o una promesa de que uno mantendrá dicha promesa. Eran muy frecuentes en el habla cotidiana. Los juramentos no son necesarios si los discípulos actúan por amor; la palabra de un persona veraz es suficiente.

fuente: https://stbeunosoutreach.wordpress.com/

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