«¡Felices son los pobres de espíritu; ¡de ellos es el Reino de los Cielos!»
Las lecturas de hoy nos invitan a seguir un estilo de vida centrado en la humildad, la rectitud, la integridad y la misericordia, desafiando las formas mundanas de éxito y felicidad. Nos animan a confiar en la protección de Dios y en la promesa de una recompensa en el cielo.
En el Evangelio, Jesús enseña las Bienaventuranzas, revelando sus propias actitudes y valores fundamentales. Espera que sus discípulos posean estas mismas cualidades, que marcan el camino para seguirlo.
Sofonías (Primera Lectura) insta a las personas a ser humildes y a hacer lo correcto; a ser personas íntegras y humildes. El Señor protegerá a quienes viven vidas honestas y justas.
El salmista celebra la fidelidad y la preocupación del Señor por los pobres y oprimidos. Dios actúa dando alimento, libertad, vista y esperanza, trayendo justicia y levantando a los oprimidos.
La Segunda Lectura nos recuerda que los caminos de Dios son diferentes a los de los humanos. Dios a menudo obra a través de quienes parecen insignificantes, porque la fuerza y el estatus humanos no le importan. La verdadera sabiduría proviene de seguir a Cristo. San Pablo nos recuerda que debemos gloriarnos en el Señor, no en nosotros mismos.
Esta semana, oremos por una mayor confianza en el Señor, pidiéndole a Dios que nos ayude a recordar siempre que la verdadera felicidad proviene de seguir los caminos de Jesús. También, continuamos recordando a quienes se ven afectados por los conflictos, la pobreza y el hambre en todo el mundo. (*)

¡Qué importante es para nosotros hoy el testimonio de Juan el Bautista! De hecho, a menudo se le da una importancia excesiva a la aprobación, al consenso y a la visibilidad, hasta el punto de condicionar las ideas, los comportamientos y los estados de ánimo de las personas, causando sufrimiento y divisiones, y produciendo estilos de vida y de relación efímeros, decepcionantes y oprimentes. En realidad, no necesitamos estos “sucedáneos de la felicidad”. Nuestra alegría y nuestra grandeza no se basan en ilusiones pasajeras de éxito y de fama, sino en sabernos amados y deseados por nuestro Padre que está en los cielos. El amor del que nos habla Jesús es el de un Dios que aún hoy viene entre nosotros, no para sorprendernos con efectos especiales, sino para compartir nuestro esfuerzo y asumir nuestras cargas, revelándonos quiénes somos realmente y cuánto valemos a sus ojos.
Papa León XIV
Ángelus
18 enero 2026
Lectura de la profecía de Sofonías 2, 3; 3, 12-13
Dejaré en medio de ti un pueblo pobre y humilde
Busquen al Señor, ustedes, todos los humildes de la tierra, los que ponen en práctica sus decretos.
Busquen la justicia, busquen la humildad, tal vez así estarán protegidos en el Día de la ira del Señor.
Yo dejaré en medio de ti a un pueblo pobre y humilde, que se refugiará en el nombre del Señor .
El resto de Israel no cometerá injusticias ni hablará falsamente; y no se encontrarán en su boca palabras engañosas.
Ellos pacerán y descansarán sin que nadie los perturbe.
Palabra del Señor
Salmo Responsorial 145, 7-10
R: Felices los que tienen alma de pobre
El Señor mantiene su fidelidad para siempre,
hace justicia a los oprimidos
y da pan a los hambrientos.
El Señor libera a los cautivos. R
El Señor abre los ojos de los ciegos
y endereza a los que están encorvados.
El Señor ama a los justos.
El Señor protege a los extranjeros. R
Sustenta al huérfano y a la viuda;
y entorpece el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
reina tu Dios, Sión, a lo largo de las generaciones. R
Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 1, 26-31
Tengan en cuenta quienes son los llamados
Hermanos, tengan en cuenta quiénes son los que han sido llamados: no hay entre ustedes muchos sabios, hablando humanamente, ni son muchos los poderosos ni los nobles.
Al contrario, Dios eligió lo que el mundo tiene por necio, para confundir a los sabios; lo que el mundo tiene por débil, para confundir a los fuertes; lo que es vil y despreciable y lo que no vale nada, para aniquilar a lo que vale. Así, nadie podrá gloriarse delante de Dios.
Por Él, ustedes están unidos a Cristo Jesús, que por disposición de Dios, se convirtió para nosotros en sabiduría y justicia, en santificación y redención, a fin de que, como está escrito: «El que se gloría, que se gloríe en el Señor».
Palabra del Señor
Aleluya Mt 5, 12a
Alégrense y regocíjense,
porque tendrán una gran recompensa en el cielo.
✠ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 4, 25 – 5, 12
Felices los que tienen alma de pobres
Gloria a Ti, Señor
Seguían a Jesús grandes multitudes que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania.
Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a Él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
«Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo.»
Palabra del Señor
Gloria a Ti, Señor Jesús
Nuevamente, y como cada semana, quedamos unidos en oración meditando juntos la reflexión preparada por nuestros amigos de RezandoVoy.org, un proyecto de los Jesuitas de España: https://rezandovoy.org/reproductor/2026-02-01
~ Creciendo en la Fe ~
Notas sobre las lecturas de esta semana
Segunda Lectura ~ 1Cor 1, 26-31
La semana pasada, Pablo hablaba a la Iglesia de Corinto sobre sus desacuerdos y divisiones. Los exhortó a reconciliarse; a estar unidos en un mismo sentir y un mismo parecer. Hablaba de su misión de predicar la Buena Nueva, traída por la crucifixión de Cristo.
Esta semana, Pablo insta a los cristianos de Corinto a que se examinen a sí mismos.
¿Quiénes conforman su Iglesia? La respuesta son los humildes y pobres; los esclavos; los gentiles; aquellos a quienes la mayoría llamaría necios y débiles.
Ser cristiano es una nueva forma de ser humano; no es una recompensa por una vida privilegiada ni una compensación por una vida desfavorecida. Puede parecer paradójico. Nuestro estatus social en el mundo carece de importancia comparado con nuestra posición ante Dios.
En Cristo somos apartados. Tenemos sabiduría: no estamos controlados por el mal. Tenemos justicia: somos uno con Dios. Tenemos santificación y redención. Todos estos logros no provienen de ningún esfuerzo particular que hayamos hecho; son gracias divinas.
Pablo es muy consciente de que estos eran precisamente los logros que tanto griegos como judíos anhelaban. Es su manera de responder a las camarillas egocéntricas que causaban desunión en Corinto. Nadie necesita jactarse; todo lo que tienen viene de Dios por medio de Cristo.
Pablo concluye esta sección con una cita libre del profeta Jeremías (9, 23-4):
Que no se gloríe el sabio en su sabiduría, que no se gloríe el poderoso en su poderío,
que no se gloríe el rico en sus riquezas,
sino que el que se gloríe, gloríese en esto:
que me entiende y me conoce,
que yo soy el Señor que practico la misericordia, el derecho y la justicia en la tierra.
Evangelio ~ Mt 5, 1-12
El Sermón de la Montaña
El Sermón de la Montaña es el primero de los cinco discursos que son una parte central del Evangelio de Mateo. El comienzo del Sermón, que ahora conocemos como ‘Las Bienaventuranzas”, resume los valores del Reino de Dios. Mateo tiene nueve Bienaventuranzas, en contraste con las cuatro del “Sermón del llano» (Lucas 6: 20-22), aunque Lucas tiene un énfasis bastante diferente. Mateo aquí se centra en las cualidades espirituales de todos los que entran en el Reino, y las recompensas de verdadero discipulado, sugerido en la segunda parte de cada versículo.

Jesús se sienta a enseñar
Este es un detalle significativo: cuando un rabino judío estaba enseñando oficialmente, se sentaba. Cuándo Mateo usa la palabra ‘enseñando’, usa un particular tiempo pasado que en griego significa que la enseñanza de Jesús se repetía y era habitual. El Sermón de la Montaña no fue uno sermón, sino la esencia de todo lo que Jesús enseñó a lo largo de su ministerio.
Las bienaventuranzas
La palabra bienaventuranza proviene del latín beatus, que significa bendito o feliz. Esto viene del griego makarios, que describe especialmente a los dioses. Así hay un gozo divino en la gente que Mateo describe. Es algo que ya tienen, en lugar de algo que esperan lograr en el futuro. En efecto, Jesús está diciendo que hay una gran alegría en vivir los valores del Reino, valores que el mundo encuentra difícil de aceptar y comprender. Mateo estaba escribiendo para una audiencia judeo-cristiana donde aquellos en su comunidad vivía por edictos y reglas de la Ley judía. Las bienaventuranzas apuntan a la conciencia de necesidad espiritual, humildad, vida pacífica, vida moral y compasión como las claves para felicidad. Sobre todo, las Bienaventuranzas de Mateo ven el testimonio cristiano como el núcleo de una vida feliz.
fuente: https://stbeunosoutreach.wordpress.com/




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