«Te he llamado…»
La fiesta de hoy nos invita a responder al llamado de nuestro bautismo. Dios se deleita en nosotros. Somos uno con Cristo resucitado y su Espíritu está sobre nosotros.
En unión con Cristo, estamos llamados a actuar con compasión, justicia e integridad para revelar el reino de Dios a las naciones. (Primera lectura)
Apropiadamente, el Salmo de la fiesta de hoy rebosa de imágenes de agua. El agua es símbolo de purificación y nueva vida. El Espíritu Santo infundió su sabiduría sobre las aguas primordiales en la historia de la creación.
Luego, en el Evangelio, el Espíritu desciende sobre Jesús cuando Juan lo bautiza en el río Jordán. Este es otro nuevo comienzo bendecido por el Espíritu. Jesús es ungido por Dios y comienza su ministerio para vivir la buena nueva proclamada por Isaías.
En la segunda lectura, Pedro proclama a Jesucristo (el Ungido) como Señor de todo.
Quienes nos llamamos cristianos estamos unidos a Cristo por nuestro bautismo, compartimos su sacerdocio y tenemos la tarea de transformar el mundo viviendo sus valores evangélicos de amor, compasión y justicia. Oremos para que en toda la Iglesia haya un espíritu de renovación, animado y enriquecido por los dones del Espíritu. (*)

En las condiciones de incertidumbre y sufrimiento del mundo actual, la alegría parecería imposible. Quienes hoy creen en la paz y han elegido el camino desarmado de Jesús y de los mártires, son a menudo ridiculizados, excluidos del debate público y, no pocas veces, acusados de favorecer a adversarios y enemigos. Sin embargo, el cristiano no tiene enemigos, sino hermanos y hermanas, que siguen siéndolo incluso cuando no se comprenden entre ellos. El Misterio de la Navidad nos trae esta alegría: una alegría motivada por la tenacidad de quienes ya viven la fraternidad, de quienes ya reconocen a su alrededor, inclusive en sus adversarios, la dignidad indeleble de las hijas e hijos de Dios. Por eso Esteban murió perdonando, como Jesús: por una fuerza más auténtica que la de las armas. Es una fuerza gratuita, presente en el corazón de todos, que se reactiva y se comunica de manera irresistible cuando alguien comienza a mirar a su prójimo de otra manera, a ofrecerle atención y reconocimiento. Sí, esto es renacer, esto es volver nuevamente a la luz, ¡esta es nuestra Navidad!
Papa León XIV
Ángelus, Fiesta de San Esteban , protomártir
26 diciembre 2025
Lectura del libro de Isaías 40, 1-5. 9-11
Se revelará la gloria del Señor y todos los hombres la verán
¡Consuelen, consuelen a mi Pueblo,
dice su Dios!
Hablen al corazón de Jerusalén
y anúncienle
que su tiempo de servicio se ha cumplido,
que su culpa está paga,
que ha recibido de la mano del Señor doble castigo por todos sus pecados.
Una voz proclama:
¡Preparen en el desierto
el camino del Señor,
tracen en la estepa
un sendero para nuestro Dios!
¡Que se rellenen todos los valles
y se aplanen todas las montañas y colinas;
que las quebradas se conviertan en llanuras
y los terrenos escarpados, en planicies!
Entonces se revelará la gloria del Señor
y todos los hombres la verán juntamente,
porque ha hablado la boca del Señor.
Súbete a una montaña elevada,
tú que llevas la buena noticia a Sión;
levanta con fuerza tu voz,
tú que llevas la buena noticia a Jerusalén.
Levántala sin temor, di a las ciudades de Judá:
“¡Aquí está su Dios!”.
Ya llega el Señor con poder
y su brazo le asegura el dominio:
el premio de su victoria lo acompaña
y su recompensa lo precede.
Como un pastor, Él apacienta su rebaño,
lo reúne con su brazo;
lleva sobre su pecho a los corderos
y guía con cuidado a las que han dado a luz.
Palabra del Señor
Salmo Responsorial 103, 1b-4. 24-25. 27-30
R: ¡Bendice al Señor, alma mía!
¡Señor, Dios mío, qué grande eres!
Estás vestido de esplendor y majestad
y te envuelves con un manto de luz.
Tú extendiste el cielo como un toldo. R
Construiste tu mansión sobre las aguas.
Las nubes te sirven de carruaje y avanzas en alas del viento.
Usas como mensajeros a los vientos,
y a los relámpagos, como ministros. R
¡Qué variadas son tus obras, Señor!
¡Todo lo hiciste con sabiduría,
la tierra está llena de tus criaturas!
Allí está el mar, grande y dilatado,
donde se agitan, en número incontable,
animales grandes y pequeños. R
Todos esperan de ti
que les des la comida a su tiempo:
se la das, y ellos la recogen;
abres tu mano, y quedan saciados. R
Si escondes tu rostro, se espantan;
si les quitas el aliento,
expiran y vuelven al polvo.
Si envías tu aliento, son creados,
y renuevas la superficie de la tierra. R
Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a Tito 2, 11-14; 3, 4-7
Él nos salvó haciéndonos renacer por el bautismo y renovándonos por el Espíritu Santo
Querido hijo:
La gracia de Dios, que es fuente de salvación para todos los hombres, se ha manifestado. Ella nos enseña a rechazar la impiedad y los deseos mundanos, para vivir en la vida presente con sobriedad, justicia y piedad, mientras aguardamos la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús. Él se entregó por nosotros, a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para sí un Pueblo elegido y lleno de celo en la práctica del bien.
Pero cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor a los hombres, no por las obras de justicia que habíamos realizado, sino solamente por su misericordia, Él nos salvó, haciéndonos renacer por el bautismo y renovándonos por el Espíritu Santo. Y derramó abundantemente ese Espíritu sobre nosotros por medio de Jesucristo, nuestro Salvador, a fin de que, justificados por su gracia, seamos en esperanza herederos de la Vida eterna.
Palabra del Señor
Aleluya Lc 3, 3-16
«Viene uno que es más poderoso que yo», dijo Juan Bautista;
«Él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego».
✠ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 3, 15-16. 21-22
Jesús fue bautizado y, mientras estaba orando, se abrió el cielo
Gloria a Ti, Señor
Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías, él tomó la palabra y les dijo a todos: «Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; Él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego».
Todo el pueblo se hacía bautizar, y también fue bautizado Jesús. Y mientras estaba orando, se abrió el cielo y el Espíritu Santo descendió sobre Él en forma corporal, como una paloma. Se oyó entonces una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección».
Palabra del Señor
Gloria a Ti, Señor Jesús
Unidos en oración, compartimos la reflexión preparada por nuestros amigos de RezandoVoy.org, un proyecto de los Jesuitas de España, para esta fiesta del Bautismo del Señor: https://rezandovoy.org/reproductor/2026-01-11
~ Creciendo en la Fe ~
Notas sobre las lecturas de este Domingo
Primera lectura ~ Is 42, 1-4. 6-7
Escrito alrededor del año 550 a. C., este capítulo de Isaías se dirige a los judíos exiliados e intenta consolarlos. Es útil recordar los acontecimientos que tuvieron lugar después de que el pueblo de Israel saliera de Egipto, cruzara el desierto y se asentara en la tierra de Canaán. Allí construyeron un Templo, y sus reyes y poder militar variaron en calidad y éxito. En el siglo VI a. C., los babilonios invadieron con éxito su tierra, destruyeron su Templo y llevaron al pueblo en esclavitud de vuelta a Babilonia. El país sufrió una devastación total. Los israelitas se preguntaron entonces si Dios los había abandonado o si los estaba castigando.
Pero Isaías les recuerda que Dios no es vengativo. Él está trabajando para restaurar su autoestima. Les envía un «siervo». En el pasaje de hoy, encontramos a este siervo por primera vez, en el primero de los cuatro «Cantos del Siervo» de Isaías. Aunque inocente, sufre por el pueblo de Dios, adquiriendo así el nombre de «Siervo Sufriente» (Isaías 53). Los primeros cristianos vieron en él una prefiguración de Jesucristo.
Descrito aquí como una caña cascada o una mecha que arde débilmente, el siervo no se quebrará ni se apagará porque el espíritu de Dios está con él. No se dice nada sobre la identidad del siervo, pero aprendemos sobre su carácter y actividad.
Al igual que Moisés, David y, de hecho, todo Israel (véase Isaías 41, 8), el siervo es el elegido de Dios, formado por él como un alfarero moldea el barro (Génesis 2, 7). Él abrirá los ojos de los ciegos y liberará a los prisioneros. Su principal tarea es impartir justicia, un papel normalmente reservado a reyes y sacerdotes, y ser luz para las naciones, para los que habitan en tinieblas.
Estas palabras tenían claramente como objetivo animar y apoyar a los exiliados que, junto a los ríos de Babilonia, se sentaban y lloraban, recordando a Sión (Salmo 136 (137)). También nos infunden esperanza.
Evangelio ~ Lc 3, 15-16. 21-22
El bautismo del Señor está registrado en todos los evangelios, marcando el comienzo de la vida pública de Jesús. Lucas no se enfoca directamente en el bautismo, sino sobre lo que pasa después. Destaca dos de los temas que son centrales en su Evangelio: el papel del Espíritu y la importancia de la oración.

Había crecido un sentimiento de expectativa entre la gente.
La gente había esperado por mucho tiempo al Mesías prometido. Varios falsos profetas ya habían aparecido (Hechos 5, 36–37). Debido a sus actividades, la gente pensaba que Juan el Bautista podría ser el verdadero Mesías. Pero Juan explica, con toda humildad, que se ve a sí mismo como el mas inferior de los esclavos. Solo un esclavo no judío recibiría instrucciones de aflojar las sandalias de su amo.
Hay uno mas poderoso que yo
Al referirse a Jesús como poderoso, Juan estaba proclamando a Jesús como el gran libertador.
Jesús bautizará con el Espíritu Santo y fuego.
La diferencia importante entre el bautismo de Juan y el de Jesús es que Juan bautizaba solo con agua, la forma tradicional de bautizar a principios de Iglesia. El agua era un signo externo de limpieza. El bautismo de Jesús es un acto de Dios, que trae la salvación, representada por el Espíritu Santo, y juicio, representado por fuego. (Juan inmediatamente elabora esto en el versículo 17). Cuando Juan habla del Espíritu Santo y del fuego, está hablando en el contexto de las escrituras judías, que frecuentemente atribuyen logros mesiánicos al Espíritu, y donde la aparición de Dios suele ir acompañada de fuego.
Mientras Jesús estaba en oración
Lucas a menudo retrata a Jesús en oración cuando sucede algo crucial. El ahora presenta a Jesús como el punto culminante del ministerio bautismal de Juan. Inmediatamente una nueva comienza la era.
El cielo se abrió …
Una señal de una visitación de Dios con una nueva revelación para el pueblo (Isaías 64, 1). En esta escena, los tres miembros de la Santísima Trinidad son manifiestos. Jesús está fisicamente presente; el Espíritu Santo viene en forma de una paloma; y la voz del Padre se escucha desde cielo, identificando a Jesús como su Hijo amado. (*)
(*) fuente: https://stbeunosoutreach.wordpress.com/


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