Lecturas del Domingo I del Tiempo de Adviento (Ciclo ‘A’, 2025)

Lecturas del Domingo I del Tiempo de Adviento (Ciclo ‘A’, 2025)

La hora de despertar

Hoy comienza el nuevo año litúrgico y el Adviento, tiempo de vigilia y espera, de anhelo y preparación para la llegada del Señor.
Isaías (Primera Lectura) presenta su visión de un mundo pacífico, donde las armas de la guerra se transforman en herramientas para reconstruir las comunidades, mientras las personas crecen juntas en el amor de Dios.
El Salmo continúa esta oración por la paz y la seguridad, recordándonos que busquemos la guía del Señor para vivir en unidad, paz y alegría.
En la Segunda Lectura, Pablo exhorta a los romanos a despertar; a abandonar los pensamientos y comportamientos que mantienen a Dios en la oscuridad, y a vivir en la luz de su amor. Es directo e inflexible, pero les asegura que la salvación de Dios es tan accesible como estrenar ropa nueva.
El tema del despertar vuelve a aparecer en el Evangelio, cuando Jesús llama a las personas a estar preparadas para la salvación de Dios viviendo en el amor y la fe. Jesús utiliza ejemplos que abarcan desde los dramáticos sucesos de Noé y el diluvio, la imagen cotidiana de los trabajadores en el campo y en el molino, hasta los ladrones que irrumpen en una casa. Todos estos ejemplos resaltan cómo Dios nos invita constantemente a seguir su ejemplo en todo lo que hacemos.
Como Peregrinos de la Esperanza en este año jubileo, reflexionamos sobre cómo podemos desprendernos de viejos hábitos que nos mantienen en la oscuridad y caminar en la luz y la esperanza del amor eterno de Dios. (*)

Lectura del libro de Isaías 2, 1-5
El Señor reúne a todas las naciones en la paz eterna del Reino de Dios

Palabra que Isaías, hijo de Amós, recibió en una visión, acerca de Judá y de Jerusalén:
Sucederá al fin de los tiempos,
que la montaña de la Casa del Señor
será afianzada sobre la cumbre de las montañas
y se elevará por encima de las colinas.
Todas las naciones afluirán hacia ella
y acudirán pueblos numerosos, que dirán:
«¡Vengan, subamos a la montaña del Señor,
a la Casa del Dios de Jacob!
Él nos instruirá en sus caminos
y caminaremos por sus sendas».
Porque de Sión saldrá la Ley y de Jerusalén,
la palabra del Señor.
Él será juez entre las naciones
y árbitro de pueblos numerosos.
Con sus espadas forjarán arados
y podaderas con sus lanzas.
No levantará la espada una nación contra otra
ni se adiestrarán más para la guerra.
¡Ven, casa de Jacob, y caminemos a la luz del Señor!

Palabra del Señor

Salmo Responsorial 121, 1-2. 4-9
R: Vamos con alegría a la Casa del Señor

¡Qué alegría cuando me dijeron:
“Vamos a la Casa del Señor”!
Nuestros pies ya están pisando
tus umbrales, Jerusalén. R

Allí suben las tribus, las tribus del Señor
para celebrar el nombre del Señor.
Porque allí está el trono de la justicia,
el trono de la casa de David. R

Auguren la paz a Jerusalén:
«¡Vivan seguros los que te aman!
¡Haya paz en tus muros
y seguridad en tus palacios!» R

Por amor a mis hermanos y amigos,
diré: «La paz esté contigo».
Por amor a la Casa del Señor, nuestro Dios,
buscaré tu felicidad. R

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 13, 11-14a
La salvación está cerca

Hermanos:
Ustedes saben en qué tiempo vivimos y que ya es hora de despertarse, porque la salvación está ahora más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está muy avanzada y se acerca el día. Abandonemos las obras propias de la noche y vistámonos con la armadura de la luz. Como en pleno día, procedamos dignamente: basta de excesos en la comida y en la bebida, basta de lujuria y libertinaje, no más peleas ni envidias. Por el contrario, revístanse del Señor Jesucristo.

Palabra del Señor

Aleluya Sal 84, 8
¡Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación!

✠ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 24, 37-44
Estén prevenidos y preparados

Gloria a Ti, Señor

Jesús dijo a sus discípulos:
«Cuando venga el Hijo del hombre, sucederá como en tiempos de Noé. En los días que precedieron al diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta que Noé entró en el arca; y no sospechaban nada, hasta que llegó el diluvio y los arrastró a todos. Los mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre.
De dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro dejado. De dos mujeres que estén moliendo, una será llevada y la otra dejada.
Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor. Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada».

Palabra del Señor

Gloria a Ti, Señor Jesús

Unidos en oración, como Peregrinos de Esperanza, los invitamos a escuchar y meditar juntos la reflexión de RezandoVoy.org, un proyecto de los Jesuitas de España, para este Domingo I del gozoso tiempo de Adviento: https://rezandovoy.org/reproductor/2025-11-30

~ Creciendo en la Fe ~
Notas sobre las lecturas de esta semana

El Tiempo de Adviento

A lo largo de este período de Adviento, contrariamente a lo que los medios quieren hacernos creer, nos preparamos no sólo para las fiestas navideñas, los regalos y la buena comida, sino también, y lo más importante, para la venida del Señor.

Adviento significa Venida

De hecho nos preparamos para tres venidas:

  • La venida de Jesús, Emanuel; Dios hizo al hombre, nacido débil y vulnerable en Belén: la Primera Venida.
  • La venida en gloria de Jesús al final de los tiempos: la Segunda Venida.
  • La venida de Jesús en nuestros corazones – donde, con María, lo acogemos y le decimos SÍ: la Tercera Venida.

Nosotros mismos vivimos en el período de la historia entre la Primera y la Segunda Venida, y durante el Adviento, reflexionamos sobre esto. Velamos y esperamos con esperanza; preparamos un camino para el Señor; y anhelamos su venida para disipar nuestras tinieblas. El Adviento es también un tiempo en el que tratamos de prepararnos personalmente para la venida del Señor, mientras miramos nuestras vidas y reconocemos los momentos en los que no hemos dejado que su luz brille a través de nosotros. Por eso el color de las vestiduras litúrgicas es el púrpura, el color del arrepentimiento. Con gran sentimiento de expectación y alegría podemos gritar en arameo, la lengua que usó el mismo Jesús:

“Maranatha: ¡Ven, Señor Jesús!”

Primera Lectura ~ Is 2, 1-5

Convirtamos las espadas en rejas de arados por Evgeniy Vuchetich (1908-1974). Obsequio de Rusia a las Naciones Unidas (1959)

Los escritos de Isaías constituyen la base de la Primera Lectura de la Misa en los cuatro domingos de Adviento del Año A. Provienen de la primera sección del Libro de Isaías (capítulos 1-39), escrito alrededor del año 740 a. C. En aquel tiempo, Palestina estaba dividida en dos reinos: Israel al norte y Judá al sur.
El mismo Isaías era un profeta de Judá. Escribe cuando el reino se encuentra bajo la presión de los asirios, quienes ya han conquistado Israel y amenazan con avanzar hacia el sur, a Judá. Muchos dudaban del poder de Dios para protegerlos y el ánimo estaba decaído. El propósito de Isaías era guiar a Judá a través de este difícil período de su historia.
El profeta Miqueas, contemporáneo de Isaías, escribió un pasaje casi idéntico al de la lectura de hoy (Miqueas 4, 1-5). Los teólogos consideran imposible determinar cuál fue escrito primero. Isaías es descrito como hijo de Amoz, quien se cree que era hermano del rey Amasías de Judá, para evitar confusiones con el profeta Amós. Su visión se centra en «los días venideros»: el enfoque está en el futuro, como nosotros mismos miramos hacia adelante durante el Adviento.
Donde normalmente leemos sobre el agua que fluye para dar vida, aquí, en una inversión del tema, son las personas las que regresan al monte del Templo de Dios.
Isaías utiliza imágenes impactantes: espadas convertidas en arados, lanzas en hoznas, mientras anhela la paz entre las naciones, cuando la Ley del Señor sea aceptada por todos. Este es uno de los temas favoritos de Isaías (véase Isaías 9, 5-6: el Príncipe de Paz; o 11, 6-9: el lobo y el cordero que conviven). Aquí Isaías anima al pueblo a mirar al Señor y a caminar en su luz.

Evangelio ~ Mt 24, 37-44

Mateo, Capítulo 24
A primera vista, puede parecer extraño que la Iglesia escogiera el capítulo 24 de los 28 capítulos del Evangelio de San Mateo para comenzar este ‘Año de Mateo’ y el tiempo de Adviento. Hay dos posibles explicaciones: una es que da continuidad a los discursos sobre el fin de los tiempos de las semanas anteriores (32-33 del tiempo ordinario). La segunda es que el Adviento espera la venida de Cristo en el juicio, a veces llamado la «Segunda Venida» o Parusía.

El Hijo del Hombre
Esta frase, de origen arameo, no indica una relación tradicional padre-hijo; más bien se utiliza para representar a un miembro individual de la especie humana: «un ser humano». Se encuentra primero en el profeta Daniel (7, 13-14) en una visión apocalíptica, y Mateo lo usa en relación con la Segunda Venida. El término enfatiza la humanidad de Jesús y su comunión con todos nosotros.

Los días de Noé
La gente en ese momento habría estado muy familiarizada con la historia de Noé. Sin embargo, lo que está en juego aquí no es comer, beber y casarse (ocupaciones en sí mismas no pecaminosas), sino el hecho de que las personas no eran conscientes de lo que sucedía a su alrededor.

Uno será tomado, el otro será dejado
El que es tomado es el que Dios ha escogido; el otro, como la gente alrededor de Noé, estaba haciendo sus ocupaciones diarias, pero habían dejado que su espíritu interior se durmiera. Habían perdido su sentido de anticipación y vigilancia. Imágenes similares se encuentran en otras partes del Evangelio de Mateo, donde el Juicio es un tema principal: las ovejas y las cabras; las vírgenes prudentes y las insensatas; el trigo y la paja.

Tiempo de la Venida
El énfasis está en estar listo y alerta. Los lectores de Mateo esperaban que la Segunda Venida sucediera muy poco después de la muerte y resurrección de Jesús, pero como nada se materializó, comenzaron a desanimarse y regresar a sus viejas costumbres. Jesús les está recordando que estén preparados en todo momento. Saber la hora exacta en sí, no es lo importante.

El ladrón
Las casas palestinas a menudo se construían con ladrillos de arcilla; en consecuencia, eran relativamente fáciles de romper.

fuente: https://stbeunosoutreach.wordpress.com/

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