Pongan en práctica la Palabra
Las lecturas de esta semana nos interpelan a reflexionar sobre cuánto influye la Palabra de Dios en la forma en que vivimos nuestras vidas.
En la primera lectura, Moisés explicaa sus oyentes que es obedeciendo las leyes que se les dio en los mandamientos que el Señor les prometió la vida en la tierra.
Nosotros, como los judíos cristianos que escucharon por primera vez la carta de Santiago (segunda lectura), no solo debemos escuchar la palabra sino que, también, estamos invitados a llevarla a cabo, cuidando a los necesitados, y viviendo con honestidad y generosidad.
En el evangelio, Jesús describe el lo vacío de las exhortaciones de los fariseos, quienes, como predicho en palabras de Isaías, ofrecen «adoración sin valor». Su adhesión a las tradiciones y valores humanos aleja a sus corazones de Dios.
Esta semana estamos invitados a reflexionar cuán estrechamente nuestras vidas reflejan lo que Dios nos pide, y de qué manera, adaptando las palabras del Salmo, caminamos sin culpa, actuamos con justicia y hablamos la verdad del corazón. Elegidos para ser los hijos de Dios, rezamos por la gracia, la fuerza y el coraje para vivir de acuerdo con el mensaje de la verdad que recibimos a través de las enseñanzas de Jesús. (*)

El hombre es capaz de hacer mucho bien: pensemos en la madre Teresa, por ejemplo, una mujer de nuestro tiempo. Si todos nosotros somos capaces de hacer tanto bien somos capaces también de destruir en lo grande y en lo pequeño, en la familia misma: destruir a los hijos, no dejando crecer a los hijos con libertad, no ayudándoles a crecer bien. Tenemos esta capacidad de construir y para fomentarla es necesaria la meditación continua: la oración, la confrontación a nosotros mismos precisamente para no caer en esta maldad que lo destruye todo. Contamos con la fuerza para hacerlo, como nos recuerda Jesús. Y hoy nos dice: Recuérdenlo. Acuérdense de mí, que he derramado mi sangre por ustedes; acuérdense de mí que los he salvado, que los he salvado a todos; acuérdense de mí, que tengo la fuerza para acompañarlos en el camino de la vida, no por la senda de la maldad, sino por el camino de la bondad, de hacer el bien a los demás; no por el camino de la destrucción, sino por la senda del construir: construir una familia, construir una ciudad, construir una cultura, construir una patria, ¡cada vez más!
PAPA FRANCISCO
Homilía, Domus Sancta Marta
15 de febrero 2015
Lectura del libro del Deuteronomio 4, 1-2. 6-8
No añadan nada a lo que yo les ordeno… observen los mandamientos del Señor
Moisés habló al pueblo, diciendo:
Y ahora, Israel, escucha los preceptos y las leyes que yo les enseño para que las pongan en práctica. Así ustedes vivirán y entrarán a tomar posesión de la tierra que les da el Señor, el Dios de sus padres. No añadan ni quiten nada de lo que yo les ordeno. Observen los mandamientos del Señor, su Dios, tal como yo se los prescribo.
Obsérvenlos y pónganlos en práctica, porque así serán sabios y prudentes a los ojos de los pueblos, que al oir todas estas leyes, dirán: «¡Realmente es un pueblo sabio y prudente esta gran nación!»
¿Existe acaso una nación tan grande que tenga sus dioses cerca de ella, como el Señor, nuestro Dios, está cerca de nosotros siempre que lo invocamos? ¿Y qué gran nación tiene preceptos y costumbres tan justas como esta Ley que hoy promulgo en presencia de ustedes?
Palabra del Señor
Salmo Responsorial 14, 2-5
R: Señor, ¿quién habitará en tu Casa?
El que procede rectamente
y practica la justicia;
el que dice la verdad de corazón
y no calumnia con su lengua. R
El que no hace mal a su prójimo
ni agravia a su vecino,
el que no estima a quien Dios reprueba
y honra a los que temen al Señor. R
El que no se retracta de lo que juró,
aunque salga perjudicado.
El que no presta su dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que procede así, nunca vacilará. R
Lectura de la carta de Santiago 1, 17-28. 21b-22. 27
Pongan en práctica la Palabra
Queridos hermanos:
Todo lo que es bueno y perfecto es un don de lo alto y desciende del Padre de los astros luminosos, en quien no hay cambio ni sombra de declinación. El ha querido engendrarnos por su Palabra de verdad, para que seamos como las primicias de su creación.
Reciban con docilidad la Palabra sembrada en ustedes, que es capaz de salvarlos. Pongan en práctica la Palabra y no se contenten sólo con oírla, de manera que se engañen a ustedes mismos.
La religiosidad pura y sin mancha delante de Dios, nuestro Padre, consiste en ocuparse de los huérfanos y de las viudas cuando están necesitados, y en no contaminarse con el mundo.
Palabra del Señor
Aleluya Sant 1, 18
El Padre ha querido engendrarnos
por su Palabra de verdad,
para que seamos como las primicias de su creación.
✠ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 7, 1-8. 14-15. 21-23
Dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres
Gloria a Ti, Señor
Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús, y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar.
Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados; y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce.
Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: «¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?»
Él les respondió: «¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice:
Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos. Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres.»
Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo: «Escúchenme todos y entiéndanlo bien. Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre. Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino. Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre.»
Palabra del Señor
Gloria a Ti, Señor Jesús
Permanecemos unidos en oración, meditando juntos la reflexión de nuestros amigos de RezandoVoy.org, un proyecto de los Jesuitas de España, para este Domingo: https://www.rezandovoy.org/reproductor/2024-09-01
~ Creciendo en la Fe ~
Notas sobre las lecturas de esta semana
Segunda Lectura ~ St 1, 17-28. 21b-22. 27

Durante las próximas cinco semanas leemos la carta de Santiago, también conocida como una de las «epístolas católicas» (donde «católico» significa «universal»). Es, de hecho, más una exhortación que una carta, dirigida a los cristianos judíos de Palestina. Su conversión los liberó de las estrictas limitaciones del la ley mosaica y, como resultado, algunos estaban inclinados a llevar vidas disolutas. Santiago busca mostrarles que deben llevar una vida basada en los deberes éticos de la Ley. Esto está en línea con el profeta Oseas que enseñó: ‘Lo que quiero es amor, no sacrificio; conocimiento de Dios, no de holocaustos (Oseas 6, 6). Por razones de contenido y estilo, muchos ahora creen que un anónimo creyente, bien versado en griego y judaísmo, escribió esta carta usando el nombre de Santiago. Esta práctica era común en esa época, y se hacía sin ninguna intención de engañar, sino como un homenaje a la persona nombrada, reflejando la tradición de ese autor y así dar la autoridad del libro.
El primer capítulo es más bien como la obertura a un ópera: la mayoría de los temas desarrollados más adelante en la carta ya están presentes aquí. La misma comienza con la afirmación de que todo buen regalo proviene de Dios, el Creador, «El padre de las luces». El más alto de estos los regalos es la Palabra, que no debe ser simplemente escuchada sino,también, puesta en práctica: ‘Debes hacer lo que la palabra te dice’. Esta frase podría verse como un resumen de toda la carta.
Huérfanos y viudas, que eran particularmente impotentes y frágiles en esa sociedad, se seleccionan para un cuidado especial por parte de los cristianos. También se los menciona a menudo como necesitados de ayuda en otras partes de las Escrituras (por ejemplo, Deuteronomio 27, 19 o Hechos 6, 1)
Evangelio Mc 7, 1-8. 14-15. 21-23
Hoy volvemos a leer el Evangelio de San Marcos, donde retomamos la historia después de la alimentación de los cinco mil. La fama de Jesús creció entre la gente local que le traía a los enfermos para curarlos.
Los fariseos y los escribas vinieron de Jerusalén
Representan a la élite urbana de Judea, líderes judíos prominentes que han oído hablar de Jesús y sus discípulos. Siguen al pie de la letra la tradición de los ancianos, un conjunto de leyes no escritas que consideran tan vinculantes como la Ley de Moisés.
Sus discípulos estaban comiendo con manos inmundas
Ésta es una crítica velada de Jesús; no entrenó adecuadamente a sus discípulos.
El punto aquí no es de higiene, sino de no seguir las prácticas rituales de purificación. Al principio, esta ley solo se aplicaba a los sacerdotes (Éxodo 30, 17-21), pero los fariseos buscan extenderla a todos los judíos, posiblemente para afirmar su identidad como un grupo diferente, especialmente durante la ocupación romana.
Sin embargo, era mucho más difícil para los judíos que vivían en el país seguir esas reglas; no tenían el mismo acceso al agua, ni al tiempo ni al dinero necesarios.
Hay tantas otras prácticas (observancias)
Marcos se toma el tiempo para explicar a su audiencia gentil las leyes judías que eran el estándar con respecto a la purificación ritual.
Hipócritas
En griego antiguo, la palabra significa «actor», alguien que desempeña un papel. Para Jesús, el lavado ritual detallado es una acción fingida.
Dejas a un lado el mandamiento de Dios
Esta es la piedra angular de la fe cristiana: «Ama al Señor tu Dios y ama a tu prójimo como a ti mismo».
Te aferras a las tradiciones humanas
Jesús no condena el lavado ritual como tal; lo que objeta es que los fariseos buscan desplazar a Dios de ser el centro de sus vidas a favor de reglas transmitidas por la tradición. Están más preocupados por la letra de la Ley que por su espíritu.
Para Marcos era importante tranquilizar a sus lectores gentiles. Hay tensiones entre cristianos judíos y gentiles. San Pablo también los menciona en su carta a los Gálatas (capítulo 2).
Es desde adentro de donde surgen las malas intenciones
Ser inmundo no proviene de comer tal o cual alimento, o de lavarse o no lavarse, sino de un corazón impuro. En ese momento, el corazón era visto como el asiento del libre albedrío: la conciencia y las emociones.
(*) fuente: https://stbeunosoutreach.wordpress.com/





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